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Un español, despedido y condenado por mandar e-mails

El año pasado, un empleado de Deutsche Bank en Barcelona empleó la cuenta de correo electrónico de su empresa para enviar mensajes personales. Concretamente unos cinco mensajes al día durante algo más de un mes, gran parte de ellos con contenido humorístico. Suficiente razón para despedirlo con todas las de la ley, según la sala de lo social del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Y no sólo eso, porque como señala la sentencia, la afición de Gregorio Giménez (que así se llama el condenado) \”supone la pérdida de tiempo de trabajo efectivo, tanto del trabajador al confeccionar y enviar los mensajes como de sus compañeros al recibirlos y leerlos\”.

Lo más preocupante es que la sentencia crea un precedente que puede afectar a la mayor parte de los trabajadores que disponen de ordenador con cuenta de correo. A partir de ahora, habrá tener cuidado no sólo con los e-mails que se envían o reciben, sino también con las llamadas de teléfono que habitualmente los españoles realizan desde sus puestos de trabajo. O con las charlas en la máquina de café.

  • En La Vanguardia


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