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Un juez dicta que Rusia debe acatar la ley del copyright estadounidense

Después de la pesadilla a la que se enfrentó Dmitry Sklyarov —el programador ruso detenido tras dar una charla en Las Vegas sobre la vulnerabilidad de un sistema de protección de contenidos—, su empresa, ElcomSoft, fue acosada por la ley de protección del copyright estadounidense, la Digital Millennium Copyright Act (DMCA), creada en 1998 para adaptar las leyes de propiedad intelectual a la era digital.

ElcomSoft fabricaba el Advanced eBook Processor, programa que permite transformar los archivos del Adobe eBook (pdf protegidos) en archivos pdf normales (duplicables), con lo que se pueden copiar los libros digitales protegidos por los derechos de autor. La empresa rusa confiaba en probar que la DMCA es vaga, imprecisa y fue aplicada erróneamente en este caso, y pronto viró su defensa hacia demostrar que Internet no se puede ni se debe regir por una ley estadounidense, solicitando que se retiren los cargos (una multa de 2,25 millones de dólares pesa sobre ella) y se cierre el proceso.

Lo que es delito en EEUU no tiene porque serlo en Rusia.

Sin embargo, el juez del Tribunal de Distrito de California que lleva el caso piensa exactamente lo contrario. Ha echado por tierra la propuesta de Elcomsoft para desestimar la querella contra la compañía de software rusa por violar la DCMA, que la defensa considera inconstitucional: \”La Ley del Copyright es excesivamente vaga, viola los derechos de libertad de expresión y infringe el derecho establecido de \’uso legítimo\’ del material protegido\”, argumentan.

En su opinión, reflejada en 35 páginas, el juez Ronald Whyte afirma: \”La DMCA no elimina o daña significativamente el uso legítimo de los derechos de nadie\”. Además, estima que no hay ningún derecho protegido por la Primera Enmienda que ampare hacer copias de libro electrónicos. \”En resumen, la ley prohibe traficar con cualquier dispositivo que se salte la restricción de copia o representación de un trabajo\”, sentencia Whyte.

Aunque está de acuerdo con la defensa en que al código de un programa se le otorga el status de forma de expresión protegida por la Primera Enmienda, el juez afirma que adoptando la DCMA el Congreso busca proscribir el código \”no por lo que dice sino por lo que hace\”.

El caso se observa con atención desde varios frentes, pues se considera una prueba definitiva de la eficacia de la DCMA para sostener el tambaleante edificio del copyright tal como se ha aplicado hasta la fecha, antes de la llegada de Internet. Los defensores de los derechos civiles junto a los programadores consideran que la ley concede a los propietarios de derechos de autor más protección de la que disfrutan sobre el material no digital, fracturando los derechos individuales de usuarios legítimos. Del otro lado, los estudios de cine y discográficas (promotores de la legislación) la consideran necesaria para prevenir la copia sin autorización de música y películas en Internet, donde los archivos digitales se descargan e intercambian sin pudor.

  • Más en Wired

Más sobre el copyright y la industria del disco, los derechos de autor y Europa, la esencia del copyright, la propiedad intelectual y la libertad de expresión en la Era Digital, en Baquía.com


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