BAQUIA

Un mundo a distintas velocidades

El mundo avanza hacia la alta velocidad en la Red a velocidades muy distintas. Mientras el objetivo de muchos gobiernos sigue siendo el de impulsar el acceso a Internet de forma general, otros países están pensando ya en cómo transformar su infraestructura de comunicaciones en una gran red de banda ancha que permita dar el paso hacia la segunda generación de Internet.

Pero realizar esa transformación no va a ser una tarea sencilla. Algunos países, como Canadá o Estados Unidos, parecen estar bien situados para liderar la Internet de alta velocidad. Otros, como los países del sur de Europa o los latinoamericanos, deberán esperar mucho más para que la banda ancha sea una realidad cotidiana.

La consultora eMarketer ha realizado su particular clasificación sobre el grado de aceptación de la banda ancha en los 29 principales mercados mundiales de Internet. Para ello ha tenido en cuenta diversos factores, como la penetración de Internet, el parque de ordenadores, la disponibilidad de cable y conexiones DSL, la situación de la competencia en el bucle local y en los sectores del cable y DSL, el apoyo gubernamental, las condiciones económicas y la existencia de una oferta relevante de contenidos y aplicaciones.

En función de estos factores, ha establecido cinco categorías de países, empezando por los que están bien situados para afrontar un crecimiento en este sector y acabando por los que lo tienen francamente difícil. Estos son los países integrantes de los cinco grupos:

    1.- EEUU, Canadá, Corea del Sur, Suecia, Dinamarca y Alemania
    2.- Holanda, Finlandia, Japón, Hong Kong, Singapur y Noruega
    3.- Taiwán, Austria, Bélgica, Gran Bretaña, Suiza y Australia
    4.- Francia, España, Portugal, Italia y Argentina
    5.- India, Polonia, Brasil, México, China y Rusia

Canadá, en menos de un año, tendrá más usuarios de alta velocidad que con conexión telefónica normal. En Europa los países con más usuarios en cifras absolutas serán Alemania, Gran Bretaña, Holanda y Francia, aunque los porcentajes más altos corresponderán a los países nórdicos: Suecia, Dinamarca, Finlandia y Noruega.

Las previsiones no son demasiado optimistas para los países del sur de Europa, España entre ellos, ni para los de la Europa del Este. Tampoco el futuro de la alta velocidad se presenta muy brillante en América Latina. Argentina aparece mejor posicionada gracias a su desarrollada red de cable, pero en el resto de países sólo podrán acceder a este tipo de conexiones las clases más altas que vivan en grandes ciudades. En el caso particular del grupo 4, en el que se encuentran Francia, España, Portugal, Italia y Argentina, eMarketer cree que el crecimiento de la Internet de banda ancha se retrasará por los menos 18 meses.

Segunda revolución de Internet en Europa

La consultora holandesa Van Dusseldorp & Partners también se ha dedicado a analizar el futuro del acceso a Internet con banda ancha en Europa, y sus conclusiones son algo más optimistas. En un estudio realizado junto a la compañía Screen Digest se concluye que Europa vivirá una \”explosión\” de este tipo de acceso que se traducirá en 18 millones de usuarios de DSL o cable en el año 2003.

Van Dusseldorp & Partners habla de la \”segunda revolución de Internet en Europa\” al referirse a este crecimiento. A finales de 2000 sólo había 1,79% de hogares europeos conectados a Internet a alta velocidad, ya fuese mediante cable o líneas DSL. Parece poco, pero es el triple de lo que había sólo un año antes.

En 2003 el porcentaje habrá crecido hasta una penetración del 21%, con 18 millones de usuarios, según la consultora. En un primer momento, antes de llegar a esa cifra, el cable tendrá prioridad en este crecimiento, pero después serán las conexiones DSL las que se impondrán, llegando a copar el 70% de las conexiones de alta velocidad en 2003.

Según Van Dusseldorp & Partners, este incremento del ancho de banda propiciará grandes oportunidades para los productores de contenidos para Internet y abrirá el nuevo mercado de la televisión interactiva.

Europa ha dado grandes pasos en el acceso básico a Internet durante el último año. Según datos de la Comisión Europea, entre marzo y octubre del pasado año la penetración de Internet en los hogares europeos creció un 55%. Así, se pasó del 18% de media de hogares conectados en los 15 países de la Unión Europea al 28%. Por lo que se refiere a los usuarios, representan el 40% de los 375 millones de europeos, de manera que ya se habría igualado en cifras absolutas el número de conectados que hay en Estados Unidos.

De todas formas, queda todavía mucho camino por recorrer, ya que los precios siguen siendo más caros que en Norteamérica. Según la UE, entre marzo y octubre de 2000 los precios de conexión a Internet cayeron en Europa un 23%, cuando en EEUU el descenso fue del 30%.

Apuesta gubernamental

Para facilitar al máximo el camino hacia la Internet de banda ancha es preciso contar con un decidido apoyo por parte de los gobiernos. La administración Bush ya ha dado muestras de su intención de apoyar esta infraestructura con medidas que podrían incluir incentivos fiscales.

En Europa, uno de los primeros gobiernos en posicionarse con claridad sobre este tema ha sido el británico, y lo ha hecho a lo grande, al menos en cuanto al planteamiento. Gran Bretaña se ha propuesto tener en 2005 \”el mercado de banda ancha más extenso y competitivo del G7\” (grupo de los siete países más industrializados del mundo), según se explica en el reciente informe \”UK Online: the Broadband Future\”.

Cambian los hábitos

¿Qué diferencias existen entre los usuarios con conexiones a alta velocidad y los que deben soportar la lentitud de las conexiones con módem telefónico? Un estudio de [email protected] revela que los primeros se conectan más a menudo y realizan sesiones más largas que los segundos. Los usuarios de banda ancha pasan una media de 14 horas conectados a la semana, frente a las 10 horas semanales de los que pasan por la banda estrecha.

Según la empresa de investigación de mercado Statistical Research, tener una conexión de alta velocidad provoca cambios en los hábitos de uso de Internet… pero no siempre en una misma dirección. Así, tres de cada cuatro entrevistados en su estudio indicaron que, efectivamente, disponer de una conexión rápida había modificado sus hábitos de navegación, pero mientras para unos había supuesto dedicar más tiempo a Internet, para otros había servido justamente para lo contrario, al poder realizar las tareas que tenían previstas en menos tiempo.

Por otra parte, y según un estudio realizado por la consultora McKinsey, los usuarios estadounidenses conectados a través de banda ancha son más proclives a comprar por Internet o a utilizar servicios financieros online.

Para el usuario, los sistemas de conexión a alta velocidad ofrecen diversas ventajas: además de la velocidad a la que viaja la información, teóricamente muy superior a la de las conexiones telefónicas básicas, permiten estar permanentemente conectado y no es necesario contar con una línea telefónica adicional.

Pero no todo son alabanzas. Además de su coste superior, tanto las conexiones por cable como por líneas DSL tienen una serie de limitaciones. Por ejemplo, el cable es compartido con otros usuarios, por lo que existe un riesgo de colapso de la red. Por su parte, para que se pueda instalar una conexión DSL, es preciso estar a poca distancia de la central telefónica.

Alternativas

No es extraño, por tanto, que estén surgiendo alternativas a estas vías de conexión. Las principales son las conexiones inalámbricas (a la espera de lo que suceda con las próximas generaciones de telefonía móvil) y vía satélite. Según Cahners In-Stat, un total de 100.000 hogares norteamericanos disfrutan actualmente de una conexión a Internet vía satélite, ofrecida por compañías como Hugues Network Systems o Tachyon.

Otra empresa, StarBand Communications, ofrece también conexión vía satélite pero en los dos sentidos, tanto para recibir la información como para el envío, de manera que no es necesario estar conectado al mismo tiempo a través del teléfono. StarBand ofrece este servicio por 60 dólares al mes, aunque el coste inicial de instalación puede llegar a ser de 900 dólares.

Existen otras alternativas, algunas todavía en estudio y otras que parecen jugar con los límites de la imaginación humana. Una de ellas es la red eléctrica. La compañía alemana RWE y su socio suizo Ascom han anunciado que el próximo verano empezarán a ofrecer un servicio de conexión a Internet a alta velocidad a través del cable eléctrico.

Por su parte, una compañía estadounidense llamada Angel Technologies está estudiando un plan para ofrecer acceso a Internet desde el aire. Pero no como ya hacen otros -utilizando satélites de comunicaciones- sino mediante unos aviones que volarían a 15.000 metros de altura y que prestarían servicio a grandes áreas metropolitanas.

La idea, recogida recientemente por el diario The New York Times, es del director de Angel Technologies, Marc E. Arnold. Según él, su sistema sería más barato que el de los satélites. En cada ciudad existiría una flota de tres aviones y seis pilotos que se irían turnando en el aire. Los usuarios recibirían la señal mediante unas pequeñas antenas colocadas en sus casas. El servicio podría probarse el próximo año y comercializarse a partir de 2003.

Lo que no es ciencia ficción es, por ejemplo, el sistema de conexión inalámbrica de banda ancha que la compañía Sprint acaba de instalar en la Torre Sears de Chicago para ofrecer Internet a alta velocidad a los hogares situados en un radio de 53 kilómetros. La oferta de Sprint Broadband Direct tiene un coste similar al de las conexiones por cable o DSL.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios