BAQUIA

Una autocrítica esperanzada

A principios del pasado diciembre, tras ocho meses de desplomes y algunas quiebras espectaculares, con el índice Nasdaq casi un 50% bajo su máximo (unos 2.800 puntos) y la presidencia de los EEUU en vilo, Baquía hizo una predicción. Sabido es que de tontos es predecir, y en especial el futuro. Aun así, contando con la purga ya efectuada, las buenas perspectivas de la navidad y la prevalente creencia en una \’Nueva Economía\’ impermeable a los ciclos económicos, por no citar precios entonces de ganga y dinero fresco en los fondos de inversión, auguramos el inicio de la recuperación. Hasta pusimos fecha: febrero del 2001 vería el inicio de un mercado puntocom más optimista. A principios de febrero, efectivamente, el Nasdaq volvía a los 2.800 tras degustar en enero los abismos del 2.200 y remontar, de forma tímida pero sostenida, durante casi un mes. Desde entonces ha perdido al menos un 35%, perforado la línea del 1.900 y lleva en caída un mes y medio. Nuestra profecía, pues, merece una autocrítica.

Allá por el otoño los valores señeros de la Era Puntocom cotizaban aún a alturas vertiginosas. Yahoo! valía en bolsa casi 300 veces sus ingresos anuales (PER) y la media del Nasdaq superaba el PER 40. Hoy Yahoo! está en PER inferior a 31, y la media histórica del mercado en su conjunto (índice Standard & Poors 500) el PER 30, empieza a parecer hasta deseable para los puntocom. Sí; aquellas mismas empresas cuyas valoraciones (y PERs), se basaban en creer que sus ingresos crecerían exponencialmente. Hoy muchos no sólo descartan tal cosa; además dudan de la supervivencia de estas empresas, de sus modelos de negocio e incluso de la bondad divina, por haberles permitido nacer. Hay zelotes que demandan la extinción de todo aquello que huela a Internet y no sea el brazo digital de alguna compañía grande, seria y a ser posible vieja. Algo donde invertiría Warren Buffett, vaya.

Así, las puntocom siguen con el rabo entre las piernas. Además, se han visto afectadas por algo incontrolable: un entorno económico pesimista. Tras más de dos años de intentar ralentizar la economía EEUU, el Maestro Greenspan ha alcanzado su objetivo… de sobra; los analistas hablan de \’ralentización severa\’. cuando no de \’recesión\’. Las empresas de la Red se creyeron aquello de la \’Nueva Economía\’ y el fin de los ciclos, y están descubriendo por la tremenda que ellos son los primeros afectados. La inversión en nuevas máquinas y programas se ralentiza, afectando a las grandes (Cisco, Compaq, Sun, Oracle) que ganan menos. Sus cotizaciones caen, y arrastran al resto. La publicidad se reduce luego; de ahí los desplomes de Yahoo!. La Burbuja estaba acabando de corregirse cuando llegó la Economía Real, y remató.

Nos equivocamos con las predicciones, es cierto. No sabemos qué va a ser de la bolsa en los próximos meses, Greenspan mediante y si la recesión no lo impide. A estas alturas, no podemos saber cuándo recuperarán los inversores la fe en la tecnología, permitiendo la salida a bolsa de nuevos proyectos, o si la Tercera Generación de móviles sacará del marasmo al sector. El mundo de las finanzas, hoy, es impenetrable. Pero hay cosas que sí sabemos con certeza. Sabemos que la Red no va a desaparecer, y que se harán negocios en ella. Sabemos que las compañías tradicionales deberán aprender los usos y costumbres del ciberespacio para vender allí. Sabemos que siguen naciendo compañías, llevadas de la pasión y las ideas de gente que no busca hacerse multimillonaria, sino crear. Por tanto, sabemos que esto no es más que el principio: lo interesante viene ahora: toda una economía funcionando en la Red.


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