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Una empresa de EEUU implanta chips en sus empleados

El uso creciente de microcircuitos de identificación implantados en el cuerpo humano, que sirven tanto para el control de empleados como para acceder a la historia médica de sus portadores, sigue creando polémica en EEUU.

Varias asociaciones de derechos civiles han protestado contra lo que consideran un nuevo paso en la invasión de la intimidad de los trabajadores, mientras que sus fabricantes insisten en que es una tecnología avanzada y de usos múltiples.

La empresa de vídeovigilancia Citywatcher.com, de Cincinnati (Ohio), es la primera que ha empezado a utilizar los chips para controlar el acceso de su personal a las zonas de seguridad restringidas de la compañía.

Su presidente, Sean Darks, explicó que dos de sus empleados, que se presentaron como voluntarios, y él mismo, se han implantado un chip de silicona, que tiene el tamaño de un grano de arroz, se coloca dentro de la piel y funciona como una tarjeta de acceso a las áreas protegidas.

\”La implantación ha sido y seguirá siendo completamente voluntaria, así que no daña en absoluto el área privada de nuestra vida. Para nosotros es una medida de seguridad muy eficaz\”, se defendió Darks.

Este sistema, según sus promotores, facilitará a hospitales, médicos y pacientes mejorar la asistencia y evitar errores, con información precisa sobre cada paciente y su condición sanitaria.

Pero la tecnología tiene también otros usos menos altruistas. Una discoteca de Barcelona utiliza estas cápsulas con sus clientes VIP para identificarlos en la entrada y que puedan pagar así sus consumiciones mediante una cuenta especial. Aproximadamente 200 personas en todo el mundo llevan ya estos ingenios implantados en sus cuerpos.

Según la organización Profesionales de la tecnología por la responsabilidad social, un grupo ubicado en Palo Alto (California), \”la sola idea de llevar algo implantado en el cuerpo, que no se puede apagar, supone una invasión total de la intimidad. Existen otras formas de identificación menos invasivas que también son adecuadas, por muy voluntario que esto sea\”.

Este grupo añade que \”por un lado, las innovaciones permiten una vulneración cada vez mayor de la intimidad, pero por otro dotan a los ciudadanos de más herramientas para poder defenderla\”.

Tanto VeriChip, fabricante del microcircuito, como Citywatcher.com se aferran al carácter voluntario de los implantes para rechazar cualquier acusación. Procter, de la primera firma, asegura que \”aporta más discreción y seguridad a las compañías\”, mientras que Darks argumenta que jamás pediría a sus empleados algo que él mismo no estuviese dispuesto a hacer.


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