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Una importante editorial científica se desmarca de la ley del copyright

Una de las mayores editoras de publicaciones científicas de EEUU ha dado marcha atrás en su política que obligaba a los autores a acatar las directrices marcadas por la ley del copyright, la polémica Digital Millenium Copyright Act (DMCA), que fue aprobada por el Congreso en 1998 para adaptar la protección de la propiedad intelectual a la Era Digital.

El Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE), editor de un tercio de todas las revistas de tecnología de EEUU, no requerirá a los investigadores atestiguar que sus trabajos no violan la DCMA, porque la sumisión a la ley le está causando más problemas de los esperados. \”De una lado, protege nuestro contenido, pero por otra parte se utiliza de una forma que está enojando a mucha gente\”, afirma Bill Hagen, gestor de los derechos de propiedad intelectual del IEEE.

Se supone que la DMCA nació para proteger a los artistas y otros tenedores de derechos de la piratería de música, películas y otras obras protegidas. Pero desde que se puso en marcha se alzaron muchas voces en su contra por otorgar demasiado poder a la industria, limitando los derechos de los consumidores y poniendo en peligro la innovación tecnológica. Una de sus cláusulas más controvertidas hace referencia a la prohibición de eludir las medidas tecnológicas utilizadas por los titulares de derechos para proteger su creación. Así, cualquier actividad (publicación, modificación de software, investigación, etc.) que facilite la desprotección de archivos puede ser perseguida.

A principios de este año, el IEEE hizo firmar a sus autores su compromiso para con la Ley, pero retiró el documento tras las que tanto de científicos extranjeros, que no se sentían obligados a cumplir con las leyes norteamericanas, como de programadores americanos que sentían amenazados sus trabajos.

En uno de los últimos triunfos de la DMCA, un juez federal desestimó la demanda interpuesta por un profesor de universidad contra la industria de la música, que le amenazó con emprender acciones judiciales si publicada sus investigaciones relacionadas con tecnologías anti-copia. El profesor de Princeton Edward Felten demandó a la RIAA (Recording Industry Association of America), que representa a las mayores discográficas de EEUU, porque la asociación le envió una carta amenazándole con demandarle si daba a conocer sus estudios. Felten dejó de publicar un texto donde explicaba la debilidad de las tecnologías de la industria para proteger las obras musicales, pero a cambió se querelló contra la RIAA.

Otro caso paradigmático es de la empresa del hacker ruso Dmitry Sklyarov, ElcomSoft, que está siendo acosada por la DMCA por fabricar el Advanced eBook Processor, programa que permite saltarse la protección del Adobe eBook y abre el camino para copiar libros digitales.

El IEEE tiene previsto presentar un nuevo borrador para que firmen los autores antes del verano, pero todavía se está pegando con cómo solventar el tema del control de la exportación, prohibida para el material tecnológico (incluido el código) delicado por asuntos de seguridad nacional.


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