BAQUIA

Una luz en las tinieblas

La verdad es que estos días, hablar de negocios es hablar de parálisis. Las empresas están todas sumergidas en un \”que me quede donde estoy\” escalofriante. Los más lanzados leen la prensa para ver si cambian las condiciones del entorno. Nadie está dispuesto a invertir. No vaya a ser que esto de Irak dure y no tengamos caja…

Por ello, nos llama la atención un artículo de Business 2.0 que titula Por qué es el momento de tomar riesgos, escrito por Erick Schonfeld y Gary Hamel. No tiene desperdicio. Algunos de los episodios que se narran vienen, por ejemplo, de gente como Larry Brilliant, cuatro veces emprendedor con éxito y hoy en el mercado emergente de Wi-Fi, que declara, \”en el mercado de Wi-Fila exuberancia irracional de los 90\’s ha sido reemplazada por un letargia más irracional todavía. Wi-Fi es una oportunidad gigantesca y no estoy dispuesto a que la recesión, la guerra o la parálisis corporativa me priven de mi mercado\”.

Con el mensaje de \”No puedes avanzar mientras te atrincheras\”, el artículo menciona cifras escalofriantes del descalabro actual en EE.UU.: una pérdida de empleo, desde el inicio de caída del mercado en 2001, de más 1,5 millones de puestos de trabajo; uun declive de la inversión superior al 11%, mucho mayor que el que hubo en la recesión de 1990-91 y solo comparable a la de 1980-82.

La actual obsesión de los gestores en cortar costes es, en la mayoría de los casos, una receta para el fracaso post recesión. Según un estudio de la consultora Mercer, de las grandes empresas que cortaron costes de forma dramática en la crisis de 1990-91, tan solo el 29% fueron capaces de convertirlo en una ventaja competitiva en los momentos de crecimiento posteriores.

En el artículo se compara el cortar costes con las \”dietas milagro\” que se anuncian con frecuencia en los medios de comunicación. En una semana pierdes 6 kilos, en un mes 15. Todos conocemos el problema. O somos capaces de cambiar nuestros hábitos alimenticios o no sirve de nada. Los 15 kilos, más un par de ellos, nos vuelven a adornar la cintura en cuando bajamos la guardia.

La ventaja competitiva no la da el cortar costes, a menos que seamos capaces de hacerlo a una velocidad que doble la de la competencia. A largo plazo el que lidera con nuevas ideas y productos gana la partida. En los momentos actuales de parálisis generalizada, quien apuesta gana.


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