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Una pasarela para el “correo caracol”

El servicio de Correos y Telégrafos español ha visto en las últimas dos décadas cómo las operadoras de telecomunicaciones le adelantaban por la derecha en el terreno de la innovación tecnológica. El fax hirió de muerte al télex; el correo electrónico por Internet envió al servicio Teletex al Limbo de las Tecnologías Obsoletas Antes que Usadas. Hoy, el intercambio de documentos que constituye el fluido vital de las empresas se sostiene mayoritariamente sobre redes que fueron originalmente concebidas para tráfico de voz. Y en el terreno del envío de átomos de forma urgente y segura, son los servicios de mensajería los que han canibalizado al servicio postal.

¿En qué quedó Correos? En proveedor de comunicaciones seguras con prevención de repudio (cartas certificadas), y en operador de marketing directo rich-media (correo basura con tarjetitas \”rasca y gana\” que, misteriosamente, siempre tocan). Funciones ambas que las redes telemáticas son ya capaces de sustituir. La ilusión diaria de recibir el esperado mensaje de amor está despositada ahora en nuestro terminal móvil, y la esperanza de ser convocado para esa entrevista de trabajo, en la bandeja de entrada del correo electrónico. El buzón queda para los apercibimientos de multas, los extractos del banco y el spam sobre árboles muertos.

Pero Correos y Telégrafos reacciona. De momento, en su nuevo servicio Correos Online nos proporciona una pasarela entre la Red y el \”correo caracol\”. El servicio permite componer en la Red un texto de hasta tres páginas de longitud y personalizarlo con la identidad gráfica de nuestra empresa y la imagen de nuestra firma. Ellos se encargan de imprimirlo a 1200 puntos por pulgada, ensobrarlo, franquearlo, y hacer que llegue al buzón físico de nuestro destinatario.

El servicio es apto para envíos masivos, aunque por el momento la lista de destinatarios por envío está limitada a 500 entradas. También se pueden enviar tarjetas postales y cartas certificadas. Correos Online también ofrece, por el momento, otros servicios, orientados sobre todo a agilizar los procesos de envío en empresas que trabajan habitualmente con el servicio postal. En el futuro, según informa Europa Press, se incorporarán otros servicios como el burofax, los telegramas, o el seguimiento en tiempo real de los envíos.

A nuestro juicio, el servicio mejoraría sustancialmente si se hiciera transparente y permitiera utilizar las aplicaciones habituales. El usuario ocasional sólo tendría que enviar un mensaje de correo electrónico a una dirección determinada, con la lista de destinatarios adjunta en un formato estándar, en lugar de utilizar una aplicación específica proporcionada por Correos. Y si el mensaje lleva un PDF o un archivo Postscript adjunto, el usuario podría optar al máximo control sobre el aspecto visual de su comunicación. Las empresas que hicieran un uso habitual del servicio podrían valerse de un Servicio Web que utilizara protocolos estándar. ¿Tendrá que ser, de nuevo, una empresa ajena a Correos quien ofrezca estos servicios de comunicación transparente?

El tiempo dirá si Correos ha de recuperar el papel histórico que le corresponde como \”Internet de átomos\”. De momento, ya no tenemos excusa para mandarles unas líneas a nuestros parientes desenchufados. Eso sí, esforzándonos por no usar emoticonos y recuperar las viejas formas: \”Querido tío Víctor: Espero que al recibo de la presente te encuentres bien, yo bien gracias a Dios…\”


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