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Uno-e-First-e: plantón ante el altar

Ocurre hasta en las mejores familias: cuando una boda se fija con más de un año de antelación se corre el peligro de que los novios rompan y ésta nunca se llegue a producir. Salvando las distancias, eso es lo que ha pasado con la fusión entre Uno-e, la filial en Internet del BBVA, y First-e, el banco online irlandés con el que se comprometió por todo lo alto hace ahora trece meses. En este caso, ha sido la entidad española la que ha dejado plantada a la novia cuando ya estaba vestida de blanco y ante el altar.

En el seno del BBVA han terminado por plantearse que la creación del mayor grupo bancario por Internet del mundo, que resultaría de la unión de Uno-e con First-e, es ruinosa, muy difícil de rentabilizar a la larga y se puede convertir en un serio problema para el banco. Ni siquiera una renegociación de la valoración del acuerdo les ha convencido. Y razón no les falta.

El BBVA y de paso también Terra, con la que compartirá el accionariado de Uno-e en breve, están siendo en este caso víctimas de su propia ambición. La creación de UnoFirst Group se planeó en pleno calentón de la burbuja tecnológica. El BSCH, su máximo rival, acababa de gastar nada menos que 100.000 millones de pesetas en la compra de Patagon y las previsiones de crecimiento de la banca online eran ingentes. En Internet todo era poco. En aquel momento los ejecutivos pensaban que en poco tiempo el grupo podría estar operando en Asia, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa, tendría miles de clientes y los beneficios no tardarían en llegar.

Garantizar la viabilidad

Sin embargo, un año más tarde se está viendo que eso no es así. En el panorama financiero ha aparecido demasiada competencia y, si bien las finanzas por Internet tienen futuro, no llegará de manera inmediata. Además, el propio mercado está comenzando a ser selectivo con las apuestas y algunos modelos de negocio se están vislumbrando ya como los ganadores.

Ante esta perspectiva la ruptura de la fusión era la solución más lógica para Uno-e, aunque la entidad irlandesa, cuyos socios son en su mayoría fondos de capital riesgo, queda en una situación bastante precaria.

No obstante, los directivos del BBVA ya habían prevenido al mercado. A principios de año se anunció el replanteamiento del negocio de Uno-e. Se potenciaría el canal online del BBVA (BBVA.net) y la filial de Internet pondría los pies en el suelo, centraría sus actividades en los mercados en los que ya está presente y trataría de rentabilizar su actividad sin grandes dispendios.

Terra entra en el accionariado

Además, a partir de ahora y hasta el 2003 (fecha en que está previsto que Uno-e alcance la rentabilidad) el BBVA contará con la ayuda de Terra para sufragar los gastos del proyecto. Como uno de los puntos de su acuerdo estratégico para negocios de Nueva Economía, Terra se incorporará al capital del banco online con el 49%, tras recibir el visto bueno del Servicio de Defensa de la Competencia. En un primer momento, la idea era que la filial de Telefónica tomara sólo el 20% del accionariado, pero finalmente su compromiso será mayor.

Visión estratégica

A pesar del frenazo de los planes de Uno-e, desde el punto de vista estratégico del BBVA el proyecto sigue teniendo todo el sentido. Si la entidad online para sus colosales planes de expansión y se somete a un plan de austeridad puede llegar a obtener la rentabilidad en unos años y acaparar en España una parte de la clientela de Internet que no quiere operar por el canal online del banco tradicional.

Asimismo, la entidad puede utilizar Uno-e como punta de lanza para entrar sin grandes gastos en los mercados en los que no tiene mucha presencia como está haciendo Lloyds Bank con Evolvebank. El coste de todo ello, además se va a dividir entre dos al entrar la filial de Telefónica a compartir gastos.

Las que no están tan claras son las ventajas para Terra, salvo que no sea la devolución de un favor a un buen socio que le apoya. Terra, que no duda en romper acuerdos firmados cuando no le convienen, va a gastar una buena suma de dinero en el proyecto del BBVA.

Para empezar, la compañía que preside Joaquim Agut se ha tenido que complicar la vida para recibir el visto bueno de las autoridades de la competencia y poder estar en Uno-e. Así, ha tenido que entrar en el accionariado de Inversis, la entidad financiera online del Banco Zaragozano, Indra y El Corte Inglés, para tener presencia en otras apuestas y no ocupar una posición dominante en el mercado.

También tendrá que abonar cerca de 10.000 millones de pesetas por la ruptura del acuerdo con First-e, así como pagar entre 25.000 y 33.000 millones de pesetas (según sea la valoración final) por el 49% de Uno-e. Un caro negocio para ser un proyecto sometido, según sus ejecutivos, a un inquietante juego de \”prueba y error\”.


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