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Zen o el arte de hacer web

Imagínese en una sala de cine. Comienza la película. Lo que ve es un escenario, en el que entran los actores, dicen sus líneas y salen por un lado. Así una hora y media. No hay cambio de plano. No hay banda sonora.

Ahora encienda la televisión. Es la hora de las noticias. Aparece un locutor sentado en una mesa, con un gran micrófono ante sí. Lee las noticias una detrás de otra de un fajo de papeles. Así media hora.

El cine tiene más de cien años de historia. La televisión más de cincuenta. Hoy sabemos que esas no son las formas adecuadas de hacer una película ni un noticiario, y sin embargo así eran al principio.

A pesar de contar con una historia mucho más corta, también comenzamos a saber cómo no se debe hacer una página web. La transmisión de información a través de este medio, novedoso, pero limitado, también es un arte.

La ciencia del sentido común

El incómodo e intraducible término usability está de moda. Se refiere, claro está, a la facilidad de uso, en este caso de un programa, página web o sistema interactivo cualesquiera. Tiene sus propios profetas y sus propias normas, que evolucionan junto con el medio y las costumbres de las personas.

En realidad se trata de simple sentido común. A estas alturas no existe ninguna palabra para definir la viewability de un programa de televisión o la readability de un diario impreso. Mantener la calidad del medio no es una ciencia, sino un oficio que se encarga a profesionales.

Mantener la calidad no es una ciencia, sino un oficio

Pero en estos tiempos de conquista, ensayo y error, la ciencia quizá sea el único antídoto contra la voodoo usability, es decir, la teoría de \”esto tiene que funcionar bien porque a mí me gusta\”, practicada con entusiasmo por personas equivocadas en el cargo equivocado.

A dónde miran los ojos

Un estudio realizado por el instituto Poynter y la universidad de Standford acabó por echar por tierra muchos de los mitos sobre la forma en la que los usuarios ven las páginas web. Con unas cámaras especiales se registró hacia dónde se dirigía la mirada de los sujetos estudiados.

Mientras que en una publicación de papel la mirada ataca primero las fotografías, en la pantalla se dirigen de inmediato hacia la primera letra del primer titular de la página. El resto: las fotografías, los menús de navegación, su amado logotipo y sus queridos banners publicitarios, no se ven hasta mucho más tarde, si llegan a verse.

Por otro lado, se descubrió que a los usuarios no les importa desplazarse hacia abajo en la página. En serio. Se acabó el diseccionar un solo artículo en cuatro páginas, lo que implica necesariamente cuatro periodos de espera.

Esta práctica hizo furor entre emprendedores ávidos de páginas vistas, una medida del tráfico hoy carente de significado. Incluso de significado financiero.

Los usuarios buscan en definitiva la información, no el entretenimiento. En este sentido la web es radicalmente diferente de la televisión. El espectador es activo, no pasivo. Sabe lo que busca y lo quiere encontrar cuanto antes. Si se dedica a comprar en lugar de leer, todavía es más exigente.

Las conclusiones son apabullantes, pero si analizan su propio comportamiento, predecibles.

World Wait Web

La espera es una herejía en la sociedad actual. La espera improductiva lo es más, y la web no es una excepción. Según Jakob Nielsen, el tiempo máximo de carga para una página web debe ser de 10 segundos. Por encima de este valor, el usuario se dedica a otra cosa mientras espera. Más allá de un minuto, abandona.

Por eso resulta tan importante que el peso total de una página (la cantidad de Kb que ocupa) sea pequeño. Hay que tomar el mínimo común denominador, el usuario con la conexión más lenta, y diseñar para él.

Alberto Knapp, director de Experience Lab, sostiene la misma tesis. \”Para la gran mayoría de los usuarios, la página ideal es la que se carga instantáneamente, sin esperas\”. Además es fundamental llegar a aquello que se busca con el menor número de clics.

Muchas son las amenazas contra estas normas tan simples. Animaciones Flash no solicitadas que se interponen entre el lector y el contenido o servicio. Gráficos muy atractivos, pero enormes, que puede que nadie llegue a ver. Invasión del espacio destinado al contenido por elementos que no aportan información al usuario. Animaciones de menús y botones que distraen la atención. Los ineficaces (por inadvertidos) banners publicitarios y otras nuevas variantes.

La página ideal es la que se carga instantáneamente

La forma de vender estos nefastos diseños es sencilla: se presentan al ejecutivo de turno en un PC, leyendo la página desde el disco duro o con una conexión de banda ancha. De este modo la carga es instantánea. Es como vender un apartamento a diez minutos del centro de la ciudad, siempre que se haga el viaje en un Ferrari a las cuatro de la mañana.

Mientras el diseño de la experiencia del usuario dependa del departamento de marketing, o del de imagen corporativa, o de las limitaciones de una determinada plataforma tecnológica, las páginas web seguirán siendo malas. En este negocio, como en todos los demás, el cliente siempre tiene la razón.

Resígnese, nadie le lee

El lenguaje de la radio o el del teatro no es el mismo que el de la televisión, como saben muy bien los guionistas. El de la web tampoco es el mismo que el de la prensa escrita.

Los usuarios, incluido usted, no leen las páginas web. Sus ojos pasan sobre los párrafos de texto, leyendo las primeras líneas de cada uno, buscando alguna palabra que despierte su interés. Si el artículo resulta realmente interesante, puede que lo imprima y lo lea con calma.

La culpa no es del autor, ni tampoco del lector. Los ojos sufren mirando una pantalla, y el cerebro se protege de tal agresión dedicándole el mínimo esfuerzo.

El autor de los contenidos puede encaramarse sobre su propio ego y decidir que su prosa tiene que ser más importante para el lector que la salud ocular. O bien rendirse a la evidencia y facilitar al lector superficial de la web la tarea, algo que a la larga beneficiará a ambos.

Frases cortas, con significado claro. Párrafos cortos que contienen una sola idea. Subtítulos y epígrafes abundantes e informativos. Frases subordinadas, las justas. Proust jamás hubiera llegado a la fama en la Red. Y si no compruébenlo con este sencillo experimento.

Las limitaciones no son una barrera para la creatividad

Estas limitaciones no son una barrera para la creatividad, estilo y buen hacer del redactor web, como tampoco lo son los dos minutos que dura una noticia en televisión para sus guionistas o la limitación en el vocabulario de los escritores de cuentos infantiles. Es tan solo un género distinto.

Además, la información en la web está enlazada. Ningún texto es suficientemente bueno si no incluye enlaces a otras páginas donde el lector pueda ampliar la información sobre un aspecto concreto. Lo cual, de paso, permite mayor concisión. Colocar en enlace también es un arte. Las palabras elegidas deben indicar al lector a dónde se va a ir ¿o acaso abren ustedes siempre una puerta sin saber a dónde lleva?

Se busca talento

El mal diseño empieza a tener sus propios calificativos por parte de los expertos. Nielsen habla de deadly blocks-of-text, los bloques de texto de la muerte, para referirse a los párrafos de texto demasiado largos (más de cinco líneas) que son físicamente dolorosos de leer en pantalla.

En Web Pages That Suck Vincent Flanders aborda lo que denomina Mistery Meat Navigation (navegación del fiambre misterioso, en traducción libre), diseño en el cual los botones son iconos gráficos de ignoto significado que obligan al usuario a pasar sobre ellos el cursor para descubrir su función.

Queda mucho por aprender.

Un buen director puede hacer una gran película con un guión mediocre. Pero los directores mediocres jamás hacen buenas películas. Si tiene en cuenta que en la industria puntocom las decisiones las han tomado los cámaras, fotógrafos, técnicos de sonido, o aún peor, los productores, las causas de la crisis del sector aparecen mucho más claras.

El talento no garantiza el éxito, pero la ausencia de talento garantiza el fracaso.

Temas relacionados:
  • Useit, web de Jakob Nielsen
  • Peterme
  • Web Pages That Suck
  • TV By The Blind Suck Daily

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