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Mas allá del descubrimiento del conocimiento: ciberbasura (I)

Felipe García es fundador y Presidente de Knowdle
22/05/2006.


9 comentarios · escribe el tuyo

Información desbordante. Datos. Billones de datos. 649 millones de personas utilizan Internet en el mundo. Y al igual que el ser humano genera toneladas de basura, más o menos biodegradable, 649 millones de personas conectadas generan toneladas de basura cibernética que se deposita en el ciberespacio, y que cuesta muchos millones de dólares en recursos informáticos y telemáticos.

Spam: “Mensajes no solicitados, habitualmente de tipo publicitario, enviados en cantidades masivas”, según la definición de la Wikipedia. “La mayor parte de los mensajes (más del 40%) proceden de Estados Unidos (a pesar de que allí está prohibido), seguido por Corea del Sur (15%) y China (12%)”, sigue comentando la enciclopedia libre. Mi software antispam detecta y almacena diariamente más de 250 mensajes en mis diferentes direcciones de email. ¿Cuánto dinero cuesta el envío (ancho de banda) y almacenamiento de dichos mensajes en la red? Personalmente estimo que unos cuantos millones de dólares mensuales, sin contar el precio/hora de nuestro valioso tiempo.

Si, parece inevitable que cada civilización genere detritus, y el ciberespacio y los cibernautas no podían ser una excepción. El spam es un primer ejemplo, pero hay muchos más. Últimamente me he parado a pensar en cuantos discos llenos de información tengo. CDs, DVDs y discos magnéticos de todo tipo que no he generado y que en algún momento copié de algún servidor: documentos, ponencias, presentaciones, anuncios, folletos electrónicos, etc, que una vez leídos, usados y debidamente almacenados no he vuelto a utilizar.

De mi actual sistema personal, tan sólo el 20% de la información en él almacenada es generada por mí, es decir, originada o adaptada, como “conocimiento” propio, personal, único. Y creo que el porcentaje es elevado pues soy un inquieto generador de proyectos, metodologías e ideas.

Gerry McGovern, en su columna habitual New Thinking, se preguntaba: ¿De verdad necesita un buscador en su página web? Gerry esta obsesionado con el coste de las cosas inútiles, obsesión que comparto al cien por cien. Escribe en dicho articulo: “Buscar es un proceso, no un proyecto”. Y más adelante cita un estudio de Jupiter Research de abril de 2006, en el que se señala que el 62% de las personas pincha en un resultado de la primera página que arroja la búsqueda, y un 90% en un resultado de las tres primeras páginas. Esa pregunta lleva obsesionándome más de un año antes de verla escrita en palabras de Gerry.

Mi conclusión es más drástica: buscar es la esencia del ser humano, es el motor de la vida, desde el primer acto de conciencia. Buscar el calor materno, el pecho que nos da el primer alimento. El resto de nuestra vida nos la pasamos buscando el amor, el trabajo, el alimento, el refugio, y si seguimos filosofando, buscándonos a nosotros mismos.

¿Pero qué pasa si la información que buscamos y que aparece en ese 90% que los buscadores como Google o Yahoo referencian no es correcta o no es la deseada? O peor aún, si nos conduce a documentos que debemos revisar, uno a uno, antes de descartar, también uno a uno.

Llevo más de un año trabajando en esa idea, pero el otro día Tomeu Serra, mi director de tesis de la Universidad de les Illes Balears, me dio un ejemplo clarísimo. Buscamos en Google “ladrones”. El primer resultado de la búsqueda era “Sociedad General de Autores”. El tercero “SGAE = ladrones”. No esta mal, dos de tres. ¿Significa eso que Google afirma en su búsqueda de la verdad absoluta que la SGAE es un ladrón? En absoluto. El algoritmo de búsqueda de Google es muy democrático, si se me permite la expresión: nos encuentra la información textual que mayormente aparece solicitada o recibida, mayoritariamente anónima, es decir, sin autenticar, en el ciberspacio. Y cómo no, si en el ciberespacio democráticamente predomina la basura sin identificar, la probabilidad de que la información encontrada en los buscadores sea basura es muy elevada.

Pero volvamos por un momento al coste de la basura en la red. Otra pregunta que me obsesiona desde hace algunos años es el volumen de información en formato aplicaciones que ocupa mi disco duro, y que no utilizo para nada. ¿Qué porcentaje de las funciones de Windows utilizamos conscientemente? ¿Y de Excel? ¿Y de PowerPoint? Pues yo, como usuario avanzado, diría que no más de un 12%. Y entonces me pregunto: ¿qué hacen en mi disco? ¿Qué coste del paquete completo significa? ¿Cuánto me costaría si pagase como en la tele por PPV (pay per view), o mejor dicho, por PPU (pay per use)?

Al final, en lugar de sistemas personales, de ordenadores personales, tenemos recolectores de basura personales. Y eso tiene un coste, en recursos, humanos y materiales. En información duplicada e inconsistente. Un ejemplo: la agenda personal. Veamos cuantas tengo: la de Outlook, la de la Palm (afortunadamente tengo un Treo y móvil y Palm comparten una única agenda), la de Linkedin... Un sinfín de aplicaciones para tratar de unificarlas y homogeneizarlas en un esfuerzo ímprobo e inútil, puesto que la agenda siempre tiende a desorganizarse. En fin una muestra más de la entropía que se adueña de la información per se.

Lo cierto es que los ordenadores que hoy conocemos son auténticos engendros que han ido incorporando aplicaciones, interfaces, dispositivos y nuevas características a golpe de revolución y tratando de ser compatibles hacia atrás para minimizar los costes del cambio o actualización. Ha sido un proceso evolutivo, digamos, accidentado. Pero con lo que sabemos hoy en día, con toda la tecnología que disfrutamos, con toda una red, y todo nuestro conocimiento: ¿cómo diseñaríamos un nuevo ordenador desde cero? Sin restricciones, sin necesidad de compatibilidades. Pues yo creo que si lo pensamos sería muy diferente, ¿no?

Felipe García es fundador y Presidente de Knowdle

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Comentarios

Se han escrito 9 comentarios a este texto. Puedes escribir el tuyo.

Enviado por Rodolfo Carpintier, el 22/05/2006 18:56:00

Hola Marco: Si lees hasta el final verás que eso es precisamente lo que dice Felipe y no creas que todos saben lo que "google bombings" significa ni como se hace para conseguir indexar en un buscador una búsqueda concreta en base -en este caso- a poner cantidades industriales de enlaces en páginas que se entrelazan. Felipe no entra en esto, dice simplemente que si buscamos, aparece mucha basura y eso todos lo aceptamos. ¿Cuanto tiempo lleva el buscar algo en Internet? Casi siempre unos cuantos minutos cuando no horas...

Enviado por Marco, el 22/05/2006 12:54:00

Ya que hablamos de buscar la verdad y de cosas útiles, no pongas un ejemplo manipulado y falaz, como es el de la búsqueda de "ladrones" en Google. Es evidente que se trata de un resultado trucado (¿has oído hablar de los "Google bombings"?), todo el mundo entiende por qué aparecen las menciones a la SGAE cuando se guglea "ladrones"

Enviado por Germán., el 22/05/2006 17:57:00

Estoy de acuerdo con Marco. Si toda tu teoría sobre la credibilidad o no de la información que dan los buscadores la basas en un hecho que está evidentemente manipulado, pues vaya un fundamento.

Tu director de tesis debe estar que mea y no echa gota, no?

Enviado por Luis, el 23/05/2006 18:53:00

Coincido con que cada vez es más complicado encontrar en Internet lo que realmente necesitas, ante la avalancha de información disponible cuando además mucha de la información no tiene nada que ver con lo que estabas buscando. Sin embargo creo que pese a estos inconvenientes, la accesibilidad a la información que ha traído internet es probablemente la mayor aportaciones al desarrollo economico mundial que ha habido hasta la fecha. Infoxicados si, pero informados también.

Enviado por El tonto, el 24/05/2006 11:46:00

Estoy plenamente de acuerdo con lo que se plantea, con algunos matices. La búsqueda es poco eficaz, pero lo es fundamentalmente por que no se indexan bien los contenidos y porque en muchas páginas la búsqueda es un pitorreo. Algunas cosas plantee sobre este tema, lo buscaré. Google es un buen ejemplo de un buscador bastante depurado, pero lucha contra millones de spammers que quieren un trozo del pastel. ¿Quien genera el problema? Google. Oiga, filtre a quien le paga publicidad y a quien no. Si usted no lo hace lo harán sus anunciantes. En cuanto a los buscadores de sitios menores, y otros que no lo son tanto, el problema es la evidente falta de profesionalidad. Como mi base de datos me impone ciertos condicionantes técnicos, pues trago y no trabajo. Hay portales de trabajo donde no puedes buscar ASP o IP o PHP o C++. No es muy razonable. Pero lo de los chiringuitos de Internet es otra historia. Saludos, El tonto

Enviado por El tonto, el 24/05/2006 11:56:00

En este tema hacía referencia al tema de la técnica "luchando" contra los buscadores y de otras ineficiencias similares. http://tontos.com/b2/index.php/new?p=87&more=1&page=2 Y como no podía ser de otra forma al software que utiliza el blog de Tontos.com, entra en esta categoría de programas estúpidos y le resbalan este tipo de búsquedas. Sorry :-( Tampoco voy a insistir en el tema, que no es el tema fundamental del artículo. Solo recordemos que tecnología e inteligencia no son dos cosas que, necesariamente, van juntas de la mano. Saludos, El tonto

Enviado por Felipe García, el 26/05/2006 15:29:00

Lo de "Infoxicados" me ha gustado Luis. Lo de la SGAE es una anecdota, y como tal curiosa, ejemplos reales he recopilado muchos. Tengo muchos mas elementos en particular sobre "las audiencias" de las webs que tendria para un libro, pero esa no es la cuestion. El punto principal es que Google da un servicio, con una determinada calidad, y los usuarios lo utilizan. Pero podría haber otros, y un campo en el que trabajar es el de la autenticidad de la fuente de información. Esto. al igual que la d elos email, evitaría muchos SPAMs y depuraría mucho las busquedas. Esto solo es la punta del Iceberg. Saludos a todos

Enviado por Recursos Para Pymes, el 06/09/2006 19:10:00

Para intentar remediar lo de las búsquedas de calidad, hace tiempo que, en inglés, están las iniciativas sociales como digg.com, del.icio.us, etc. donde la gente va señalando lo que más les ha gustado y les merece la pena de la web y cuando buscas, mediante etiquetas (tags), no son los algoritmos de Google los que marcan la calidad, sino las referencias de la gente que lo ha encontrado útil o no. Aquí en España eso está en pañales, para variar, pero si uno quiere buscar algo útil, sin duda de momento, lo menos malo es eso, al menos en lo personal me ahorra mucho tiempo. Veremos en el futuro...

Enviado por pedro, el 11/04/2007 03:11:00

blablablablablablabla...............esto es todo cierto

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