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Por Robert Bonada (Samplia)

La obsolescencia inesperada

¿Cómo saber si un desarrollo tecnológico tiene cabida en el mercado?

El aumento en la capacidad de procesado, la miniaturización de los ordenadores, el auge del táctil, la omnipresencia de las redes móviles o la democratización de los dispositivos portátiles son solo algunas de las novedades tecnológicas que han aparecido en la última década. Todas ellas han hecho mella en nuestro comportamiento llevándonos, por ejemplo, a ver la televisión con una segunda -e incluso tercera- pantalla, a que podamos tener “localizados” a nuestros hijos a través de sus teléfonos móviles o a que podamos tener acceso a toda nuestra información en la Nube sin necesidad de ir cargando con un pesado maletín o acumulando infinitos papeles.

Realmente nunca la tecnología había crecido tan rápido… Para luego desaparecer con la misma velocidad.

Estos avances muchas veces pasan por nuestra vida sin que hayamos sido capaces de aprovechar al máximo su potencial. En fin, lo cierto es que en el campo del marketing, la rentabilidad de las acciones y estrategias del mercado pasa un poco lo mismo. Muchos avances destinados a revolucionar o reinventar la manera de hacer mercadotecnia quedan en agua de borrajas, se convierten en meras anécdotas o no logran hacerse un hueco a medio plazo.

Es, por ejemplo, el caso del ‘Colour Marketing’ en el que según de qué color “vistamos” o presentemos un producto transmitimos una idea u otra. Por ejemplo, en los últimos cinco años, el calentamiento global y el medio ambiente han sido temas que han preocupado mucho a la sociedad. Varios estudios afirman que por este motivo, el 35% de los coches que se han vendido eran de color blanco. ¿Por qué? Como sabéis, este color transmite limpieza y pureza, y, por lo que parece, también “limpia” la conciencia. Contaminar con los coches se iba a seguir haciendo, pero eso sí, con buena actitud. En este contexto, la industria automovilística arriesgó con su producción y por lo que parece, acertó, pero ¿conocéis algún ejemplo más de usabilidad de este tipo de marketing (más allá de los diseños de los packagins de productos)?

Sin embargo, si no somos una grandísima compañía, ¿existe alguna manera de prever antes del lanzamiento el impacto que tendrá nuestro desarrollo en el mercado antes de arriesgar?

Como cualquier emprendedor o empresario sabe, cualquier desarrollo tiene más facilidad (o por lo menos, menos riesgo) de encontrar su hueco en el mercado si parte de una tecnología ya existente y la mejora. Por ejemplo, si mi producto es una app, tengo la ventaja de que casi todo el mundo conoce el funcionamiento de los smartphones -y no es necesario enseñares en primer lugar cómo utilizarlos para, a continuación, explicarles lo que es una app-.

Pero si vamos un paso más allá del factor educacional, ¿qué me decís sobre conocer la demanda y la disposición del consumidor? Recordad lo que le pasó a Nokia segundos antes de ser devorada en el mercado: la tecnológica invirtió una fortuna en crear móviles cada vez más pequeños cuando el consumidor lo que realmente demandaba era más potencia y más variedad en las funcionalidades (por complicado que sea guardar grandes dispositivos en los bolsillos).

Desde los tiempos de Mad Men se han hecho estudios de mercado para saber qué quiere la sociedad, pero no hay nada como saber si tu producto va a funcionar o no antes de poner toda la carne en el asador (un poco como saber que el color blanco es tendencia en los coches para aumentar la producción de este tipo de modelos)

Si bien los usuarios cada vez tienen menos miedo a comprar por internet, la realidad -y tendencia actual en el mercado- es que muchas personas prefieren probar el producto antes. A las compañías les pasa un poco lo mismo, quieren saber si su producto va a funcionar por sí mismo antes de dar el ok a una productividad masiva.

Esta tendencia ha dado como resultado la resurrección del sampling, o lo que es lo mismo, la distribución de las muestras de producto. Esta es precisamente lo que percibimos en Samplia: un aumento de la demanda de esta forma marketing de testeo de producto a través de máquinas que distribuyen estas muestras, lo que nos ha permitido asentarnos como una novedad útil dentro de esta nueva tendencia que aúna experiencia y tecnología. Lo cierto es que en los dos años que llevamos ofreciendo este servicio, grandes compañías como Coca-Cola Co., Nestlé o Calvin Klein han integrado el sampling en su estrategia.

Poner al cliente en el centro de nuestras campañas es una tendencia en auge desde hace tiempo y con el sampling controlado y monitorizado se traduce en un win-win tanto para el consumidor como para las marcas. ¿Quién dijo que para ganar había que arriesgar?


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