20 May 2011 | 7 comentarios
Los ciudadano dicen basta a la clase política, y encuentran en las redes sociales la fortaleza para recuperar la fe en la eficiencia y la lucha conjunta.
Por Germán Piñeiro, Consultor de Marketing
Seguimos ahondando en la naturaleza única e indescriptible que subyace bajo el fenómeno integral, desde lo local hasta lo global, de los medios sociales. Seguimos buscando las entrañas de la eficiencia que subyace en la transparencia, la ética y la horizontalidad de las relaciones. Seguimos evaluando en definitiva, el enorme poder que las redes sociales ejercen sobre los ciudadanos, desde lo local –desde los países- hasta lo global -demandas internacionales y conjuntas-, objetivos globales en definitiva.
La ineficiencia del marketing político es lo que se pone de manifiesto en el mundo que ve como ha de dimitir por abuso sexual el presidente del FMI. La ineficiencia del marketing político es la que se pone de manifiesto cuando la sociedad española vuelve a ser protagonista histórica y protagoniza lo que hoy se denomina Spanish Revolution.
Esta revolución social –dotada del dinamismo inherente a la red- se propaga por el resto del planeta adaptando los requerimientos y las demandas a sus culturas, pero siempre con el objetivo conjunto de hacer de este un mundo en el que justicia, ética, compromiso, honestidad, protección, derechos y obligaciones, recuperen su acepción primigenia y volvamos a ser una civilización distinta a los animales.
La política es esencial en el orden actual y, si bien es cierto que se suceden multitud de teorías apocalípticas que nos auguran el fin del mundo, es también una realidad que transitamos por el aquí y el ahora, y este nos dice que la organización del mundo comienza a dar un giro. Actualmente los ciudadanos encuentran en las redes sociales la fortaleza para recuperar la fe en la eficiencia y la lucha conjunta, y apuestan por un mundo mejor, un mundo más ético y un mundo en el que el concepto político haga referencia a una ciencia, y no a un castigo.
Obama y Bin Laden cuerpo a cuerpo en un escenario en el que el presidente de los Estados Unidos asesorado por un modelo de comunicación ciertamente obsoleto, recomienda un golpe de impacto mundial que minimice las promesas electorales incumplidas.
España, que se vanagloriaba ante el mundo por la naturaleza sumisa y comprometida de sus ciudadanos, sufren la ira de los ninis, los jubilados, los desempleados, los desalojados, los que lo han perdido todo y los que comen en los comedores de caridad y que gracias al entramado de las redes sociales son capaces de unirse para rechazar el film “La muerte de Osama Bin Ladem”, de igual forma que rechazan el abuso de los gobiernos y la impunidad con la que los mercados ejercen el poder y construyen pseudo-democracias.
La política debe retrotraerse a sus orígenes y volverse a imbuir de su espíritu social, metafísico, filosófico, jurídico y justo, para lograr que el marketing político vuelva a estar dotado del poder que en su día tuvo el "Yes We Can". Ahí radica el obstáculo primigenio del nuevo modelo; sin compromiso no se logra el éxito.
Es más que evidente que el gran desafío que enfrentaba Obama tras su exitosa campaña electoral era realmente poder cumplir con las promesas que les hizo a sus electores. Y hoy, la clase política no cuenta con la reputación necesaria para lograr el apoyo de los ciudadanos. Ahí radica el desafío, porque además, la destrucción ha sido prolongada y profunda.
El movimiento Spanish Revolution, ¿nos enfrenta definitivamente al punto de inflexión en el que se da por iniciado el cambio? La dimisión por la pérdida de reputación del presidente del FMI, ¿nos invita a reflexionar sobre las formas y los valores de la clase política? El rechazo en términos de Derechos Humanos, transparencia y compromiso de la forma en la que Obama mostró al mundo el "capítulo Bin Laden", ¿nos muestra realmente los pilares de la democracia 2.0?
Son preguntas que deberían de incitar a la reflexión por parte de todos desde una sociedad civil que ya piensa que necesitamos más profesionales en la política y menos profesionales de la política representando nuestros intereses en las instituciones.
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23.MAY
21.32
Germán:
Estoy de acuerdo contigo Hippi@s, el saber no ocupa lugar y leer los planteamientos de diferentes pensadores no hace más que alimentar nuestro conocimiento para forjarnos diferentes puntos de vista. Excelente aporte.
Responder23.MAY
13.07
Jordielpla:
Vull deixar el meu recolsament an ver a la tasca que esteu fent .
ResponderEstic totalment d'acotd amb les vostres tasques , pero trobo a faltar la CRITICA en
vers a la DOPLORABLE tasca dels politics.
Are amb el canvi de la ocupacio de les comodes cadires politicas , cuans enchufats les deixeran ?
Salutacions
22.MAY
02.02
Hippi@s:
Buenas Germán y Rubén:
Lo de los tertulianos es lo de siempre, siguen funcionando dicotómicamente porque ni tan siquiera se molestan en ir a buscar otras formas de pensar, que ya están ahí (escritas incluso por otros pensadores de su época, pero que ni tan siquiera se han molestado en leer) y siguen operando con la lógica relativista de que cualquiera que intente mejorar el mundo lo hará únicamente en su propio favor, en vez de en pro de la Comunidad. Para romper este tipo de discursividad, son importantes las siguientes cosas:
1) Hay que aprender a escuchar sin juzgar: De todo lo que pueda decir una persona se pueden extraer cosas positivas, siempre se puede aprender. Pero es más, si somos capaces de operar desde una racionalidad supra-judicativa, en la que buscamos y valoramos en el otro/a lo mejor posible que hay en él/ella, en vez de separarnos los unos de los otros, en vez de marginarnos y distanciarnos, empezaremos a crear de nuevo tejido social, que se basa en la Amistad. Es así como se pueden crear Comunidades en las que cada cual aporte algo distinto, y en las que, en vez de ver al otro/a como una barrera a superar, lo veamos como alguien con quien contar y de quien aprender, porque tanto al igual que tú o yo, el también es Vida. Precisamente es ese individualismo el que nos ha convertido en números perfectamente reemplazables, por no haber tejido social, por pensar cada un@ de nosotr@s que era únic@ y que a él sí que le iban a ir bien las cosas en un modelo como este. No entro en que, tal pensar - el pensar que si hago las cosas como me dicen (esto es, estudio dos carreras, aprendo varios idiomas, etc... voy a encontrar el paraiso en la tierra de ese trabajo en una multinaciónal- no es ni más ni menos que la esencia de la barbarie protestante: los buenos son los ricos mientras que los pobres son criminalizados.
2) La falta de criterio: Si todas las cosas son profanables, si todo da igual, si todo es un objeto de consumo o un consumidor, desde ahí todo se banaliza y caemos de nuevo en un pensar abstracto. Consumimos objetos, parejas, experiencias laborales, etc... Pero no sabemos distinguir qué nunca puede ser mercancía: las Personas, las Plantas y los Animales. Qué cosas son un fin en sí mismas y no pueden verse como un medio (no olvides que en las empresas tratan a las personas como un recurso (Recursos Humanos) ) Éstos son Vida y por tanto algo sagrado. Algo que no se puede banalizar, ni ningunear como han estado haciendo hasta ahora, precisamente por carecer de tal criterio: el de que la Vida es la que hace posible que estemos aquí, y que esa, es la experiencia más sagrada que hay.
3) Pero claro, lo Sagrado en un mundo ateo y laico como en el que estamos,... ¡Pero si ya habíamos superado este tipo de cosas! Pues bien, no sé si en algún momento os ha fallecido algún familiar o habéis tenido un accidente o ha ocurrido algo grave en vuestras vidas: en ese momento un@ se da cuenta de que cualquier rencilla que pudiera tener con el difunto, cualquier preocupación secundaria se convierte en algo meramente irrelevante, porque sencillamente se halla en el ámbito del sentido. En el lugar desde el que un@ es capaz de pensar qué tiene sentido y qué no en esta Vida. Y de hecho, sólo pensando desde ahí, hubieramos sido capaces de evitar tanta muerte y destrucción en este planeta. No hubieramos sido capaces de dar argumentos para guerras, no. Por el mero hecho de que es desde ahí y sólo desde ahí que se puede Pensar.
Se trata de denunciar que son los relativismos, los que, en buena medida, son causa del estancamiento en el pensar crítico contemporáneo, así como de que no hayamos podido encontrar un Criterio Comunitario que nos permita distinguir que es mejor la Paz que no la guerra, que es mejor la Vida que no la muerte. Toda esta infinidad de subjetualidades perdidas, todos estos mundos que no son más que sujetos abstractos, separados, incapaces de relacionarse con los demás sin someterlos a sus propios juicios o ignorándolos; han creído ser especiales y han visto a los demás como cosas. Han olvidado que casi todo lo que piensan, todo aquello que les define, lo han aprendido de los demás. E ignorando esas otras inteligencias, se han quedado con la abstracción, que de por sí es algo inerte. Para poder volverse a enriquecer personalmente, se han de abrir, de nuevo, como cuando eran niñ@s, a los otr@s. Han de aprender a vivir en Comunidad.
Nada de lo que te he dicho es genialidad propia, sino el resultado de leer a muchos pensadores contemporáneos que se han estado planteando en profundidad los problemas de nuestra época. Creo que nos iría muy bien a tod@s saber qué dicen los Filósofos, pues las claves para una nueva apertura en el pensar nos las están dando ya. Es cierto que, a ciertos niveles, las cosas se vuelven más complejas y requieren de mayor estudio, pero al final son del todo racionales. Ahora bien, una racionalidad que supera los modelos teóricos y los reubica en su lugar en función de cada caso específico. Es decir, un pensar que piensa cada problema por separado buscando la mejor solución posible, en vez de reducir lo complejo a un mero modelo abstracto. Porque la imposición del modelo abstracto es el problema.
Un Abrazo compis!
ResponderHippi@s
21.MAY
12.24
Germán:
Por desgracia los medios de comunicación tradicionales o no se enteran "o no se quieren enterar". Los tertulianos que comentas Rubén, viven en una burbuja de éxito y abundancia que les impide ver la realidad de un país en el que muy pocos siguen diciendo eso de "España va bien".
Responder21.MAY
04.50
Rubén Arranz Glez.:
Sorprende ver aún en los medios tradicionales a numerosos tertulianos que venden a buen precio su opinión. Sorprende porque aún no se han enterado de nada. Gracias por este excepcional enfoque.
Responder20.MAY
22.34
German:
Gracias por tu comentario. Comprendo tu planteamiento y sobre ello tambien deberiamos de reflexionar, el significado de la vida, del trabajo, la hipervaloracion de lo material... //Lo siento pero este teclado no me permite acentuar las palabras//
Responder20.MAY
16.29
Hippi@s:
Buenas tardes Germán:
Es cierto lo que dices, que ha llegado un momento en el que los modelos económico-políticos han perdido su credibilidad, es cierto que queremos un mundo en el que haya justicia, ética, compromiso, honestidad, protección, derechos y obligaciones. Pero eso no es todo. Los cambios que realmente importan, son aquellos que repercuten sobre el edificio en el que se construye nuestro pensar. El problema que tenemos hoy día, es otro: no se trata de buscar un nuevo modelo - abstracto por naturaleza - se trata de ser conscientes de que hay un ámbito de lo humano que es el del sentido, y que precisamente es desde este lugar que nos podemos plantear la validez o no, así como la adecuación de cualquier construcción teórica abstracta y, por consiguiente, inerte. Si el criterio es la vida, si realmente pensamos que hay un ámbito sagrado que se ha de respetar, proteger y amar, porque es a partir de éste que puede surgir cualquier conceptualización teórica, sólo así seremos capaces de tener criterio para movernos y decidir correctamente ante cualquier conceptualización o modelo abstracto (sea éste económico, político, científico, social...). Vivimos en una sociedad extremadamente platónica y, por tanto reduccionista. Intentamos encorsetar la complejidad de la vida en modelos simples que para lo único que sirven es para el control, pues las vidas se han convertido en algo abstracto-numérico, en vez de ser lo que son: Vidas.
ResponderEl modelo actual nos empuja a emplear sus propios términos: hablamos del trabajo sin plantearnos que la idea fundamental que se mueve detrás de esa noción es el subsistir de una vida. Nos apoyamos en una lógica protestante en la que se ha criminalizado la pobreza, por considerar que los pobres lo son por sus propios pecados o culpas. Eso, sencillamente es barbarie, eso, sencillamente es no pensar.
Vivimos en un mundo en el que se prefiere el imaginar al pensar. Nos movemos mediante sueños, sin ser capaces de encontrar jamás límite alguno: consumimos relaciones sentimentales, consumimos empleos, consumimos amistades... sólo sabemos pasar de una cosa a la siguiente, como si nada, absolutamente nada, tuviera un valor sagrado e improfanable; como por ejemplo: el Amor, la Vida, la Amistad...Sí, sí, todos estos son valores que se han perdido, que suenan cursis, como si se tratara del pensar de niñas o de mariquitas, pues los valores sólidos son el trabajo, el dinero, la guerra el poder...Es decir, aún no somos capaces de vivir desde un pensar pacifista, quizás más feminino, porque se ha considerado como algo débil. Las cosas que importan en el mundo de hoy son aquellas que se hacen en vistas a otra cosa, es decir: trabajamos para ganar dinero, vamos al bar para ligar, hacemos amistades para medrad, etc., etc.,... Esa forma de pensar está totalmente mediatizada, es decir, nada de lo que hacemos lo hacemos por sí mismo, por el valor que tiene en sí mismo aquello que se hace. De modo que lo que ocurre en nuestras modernas sociedades de consumo, es que el pensar se ha convertido en calcular. Pero desde el cálculo nunca se puede ser feliz. El que calcula va en busca de algo que desea, precisamente porque carece de eso que desea. Aristóteles decía que lo peor que le puede ocurrir a alguien es que habiendo encontrado aquello que buscaba, finalmente, por ser incapaz de verlo - incluso diría yo de valorarlo - lo supera y lo pasa de largo. No nos engañemos, la Vida no es en vistas a otra cosa. ¡La Vida es porque sí! Y es por esto mismo, que es algo sagrado. De lo contrario, subordinaremos aquello que sí tiene valor a cualquier construcción teórica.
Hippi@s