28 Abr 2005 | deja tu comentario
La eficacia de las cookies para determinar el perfil y los hábitos de los usuarios y como herramienta de medición web ha sido cuestionada por recientes estudios que describen como habitual la práctica de bloquear o eliminar estos archivos, a menudo equiparados con las perniciosas consecuencias del spyware. Sin embargo, ni es tan habitual este hábito, ni por tanto tan graves sus implicaciones. Una política de información al usuario sobre los verdaderos fines y ventajas de la cookie es la mejor solución contra su acoso.
Una cookie es un pequeño archivo de texto que se deposita en el ordenador del usuario cuando visita una determinada página web. A partir de los datos obtenidos de esta fuente, muchas webs "recuerdan" la identidad del usuario y obtienen información acerca de sus hábitos de navegación, la frecuencia con que se conecta o la efectividad de las campañas publicitarias. Aspectos tan importantes como la personalización, la segmentación o el conocimiento de sus usuarios dependen en muchos casos de la efectividad de las cookies, por lo que la ausencia de los datos que éstas aportan supone un riesgo, o cuando menos un serio inconveniente, para muchas compañías.
Un estudio elaborado por Jupitermedia el pasado mes de Marzo fue el detonante de un revuelo que ha sacudido a anunciantes, empresas de medición web y en general, a todo tipo de compañías con presencia en la Red. Según dicho estudio, nada menos que el 58% de los internautas borró las cookies de su ordenador en algún momento durante el pasado 2004.
Lógicamente, la desconfianza de los usuarios acerca de la integridad de sus datos personales es el principal motivo que les lleva a eliminar las cookies de su disco duro. Estos archivos son vistos como una amenaza a la seguridad y privacidad del usuario, por lo que se equiparan con el spyware y los virus, y se cree que pueden generar las mismas consecuencias catastróficas que aquellos. Según el estudio de Jupiter, el 38% de los internautas considera las cookies como una invasión de su privacidad, y el 44% cree que al eliminarlas o bloquear su entrada están aumentando sus niveles de seguridad. Tampoco favorece el hecho de que muchos usuarios sean contrarios a la publicidad online, sobre todo cuando aparece en formatos considerados intrusivos. Según una investigación de Ponemos Institute, el 44% de los internautas estadounidenses considera que la publicidad online debería estar prohibida legalmente.
Se diría que todo intento de atentar contra la inviolable intimidad del PC del usuario se sataniza y asocia con fines perversos. Al buscar en Google, por ejemplo, el nombre de una agencia publicitaria tan conocida como DoubleClick, junto a los resultados naturales de la búsqueda aparecen anuncios patrocinados de herramientas antispyware. Lo mismo sucede si se teclea Coremetrics, una de las empresas líderes en el sector de la medición web. Obviamente, una cookie no es un elemento dañino que ponga en peligro la intimidad ni la integridad del usuario, aunque es cierto que al instalarse sin el conocimiento del mismo agreden el principio de inviolabilidad que todo usuario desea mantener. Por eso, el veto a las cookies a menudo responde en realidad al deseo de no ser analizado o medido.
Sea como sea, otras investigaciones similares obtienen conclusiones alejadas de los alarmistas resultados de Jupiter, que efectivamente podrían estar muy distorsionadas, ya que borrar una cookie es una acción que sólo los usuarios avanzados se plantean. Así, según Insight Express y Horizon Interactive, el 70% de los usuarios utiliza algún programa antispyware, y de éstos el 48% borra las cookies utilizando estos programas al menos una vez a la semana, por lo que en conjunto sería el 27% de los internautas los que eliminan las cookies mediante alguno de estos programas. La propia Coremetrics estima en un 15% la cifra de los destructores de cookies.
Otro estudio, elaborada por Atlas Institute, desvela que existe una disparidad entre la actitud de los usuarios hacia las cookies y su comportamiento real. Los usuarios dicen eliminar estos archivos con más frecuencia de lo que lo hacen en realidad, de la misma forma que se miente en otros aspectos de la vida cotidiana en los que no coincide "lo que se hace" con el ideal de "lo que se debería hacer". De esta forma, un 42% de los usuarios declara eliminar semanalmente las cookies, cuando en realidad lo hacen cada 45 días. Algo similar sucede con el 13% que dice realizar limpieza mensual: en realidad, los archivos sobreviven en sus PCs durante 59 días.
Cómo evitar la pérdida de eficacia de las cookies
Como señala Coremetrics, el propio usuario sale también perjudicado si borra una cookie; por ejemplo, al entrar en un comercio electrónico y repetir la tarea de rellenar todos sus datos personales (nombre, identificador, contraseña, preferencias, etc.). La falta de información de la mayoría de los usuarios acerca de los verdaderos fines y medios de la cookie y de sus diferencias con el adware y el spyware es el principal detonante en su contra.
Algunas de las soluciones que se proponen para que el usuario sea consciente de la importancia de la cookie y minimizar los efectos negativos de su supresión pueden resumirse en:
Seguridad
Paseo de la Castellana, 95
Gestión documental, factura y certificación electrónica
Calle Manuel Tovar 16
Consultoría y servicios
C. Cronos, 20, 28037 Madrid
Seguridad
C/ Manuel Tovar 16
E-Learning
C/ Sotillo 35, 28043 Madrid
Foro internacional de contenidos digitales
Recopilación de artículos y casos prácticos sobre cloud computing y SaaS, elaborados por expertos y profesionales del sector.
Recopilación de artículos sobre smartphones, elaborados por expertos y profesionales del sector.
Tras tres años de desarrollo, Ubisoft publica la quinta entrega de la saga Ghost Recon. Un guión de Tom Clancy que nos mete en la piel de un soldado del futuro.