05 Oct 2009 | deja tu comentario
Cómo utilizar la nueva generación de sistemas de gestión del rendimiento para sobrevivir a la crisis, así como acertar en el sistema que debe implantar cada empresa.
La supervivencia, más que el crecimiento, está dominando el pensamiento de la dirección empresarial mientras la recesión siga golpeando con fuerza. El retroceso de los mercados ha forzado a las empresas a prestar una extraordinaria atención a sus costes y márgenes. Puesto que una empresa tiene un cierto nivel de control sobre factores como los costes operacionales, estas “frutas al alcance de la mano” son los primeros puntos a considerar cuando una empresa se plantea una estrategia para resistir mejor ante la crisis.
Sin embargo, con demasiada frecuencia, estas cifras básicas y los conocimientos que brindan no están disponibles para los equipos directivos. Es aquí donde los sistemas de gestión del rendimiento (PM, Performance Management, o CPM, Corporate Performance Management, en sus siglas en inglés) pueden ayudar.
Los sistemas PM tradicionales estaban basados en una visión contable de la organización. Estos sistemas actuaban como un espejo retrovisor. Mostraban qué ocurrió en el pasado, pero daban escasas o ninguna indicación sobre lo que debía ocurrir en el futuro. Los sistemas actuales, por el contrario, enfocan la estrategia como una fotografía “de causa y efecto” en movimiento. Alertan cuando no se están implementando las acciones oportunas o es poco probable que ayuden al negocio a alcanzar sus objetivos. Aunque mantienen una visión del mundo basada en la contabilidad, necesaria para las declaraciones financieras, se centran en la gestión de las actividades y recursos necesarios para lograr un resultado determinado.
Para contribuir a la supervivencia en un escenario de crisis, un sistema de gestión del rendimiento (PM) debe no sólo informarnos sobre lo que ha pasado, sino permitirnos evaluar estos eventos y desarrollar una estrategia detallada para el futuro. Cuando se utiliza un sistema PM, es crucial identificar las metas cuantificables tanto a corto como a largo plazo. Se puede utilizar una multitud de criterios de éxito –por ejemplo, incremento de la cuota de mercado, mejora de la rentabilidad o el retorno superior sobre el capital invertido.
El punto esencial es que puedas conocer, de la forma más precisa posible, qué condicionantes marcarán el éxito. Para garantizar dicho éxito en la implementación, una empresa debería seguir estos pasos:
Seguridad
Paseo de la Castellana, 95
Gestión documental, factura y certificación electrónica
Calle Manuel Tovar 16
Consultoría y servicios
C. Cronos, 20, 28037 Madrid
Seguridad
C/ Manuel Tovar 16
E-Learning
C/ Sotillo 35, 28043 Madrid
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