17 Nov 2009 | 2 comentarios
Boo.com, la tienda electrónica que se convirtió en uno de los máximos exponentes del <i>boom puntocom</i> de hace una década, es ahora un portal de viajes 2.0 que acaba de cambiar de propietarios.
Los más veteranos del lugar recordarán sin duda el caso sintomático de Boo.com, tal vez el mejor ejemplo de una carrera puntocom meteórica... finalizada en estrepitoso choque.
Esta start-up británica nacida a finales de la última década del siglo pasado intentó convertirse en el máximo exponente del comercio electrónico, concretamente en la venta de ropa deportiva.
Su principal problema, y a la postre la puntilla al negocio, fue que se adelantó a su tiempo en la tecnología. Boo.com estaba construida en torno a un interfaz 3D, que permitía a los usuarios manipular un modelo virtual para comprobar desde cualquier ángulo cómo sentaban las prendas del catálogo.
Sin embargo, parece que nadie reparó en algo tan evidente como que la velocidad de las conexiones a Internet de hace casi una década no permitía interactuar con fluidez con esta tecnología. El resultado fueron millones de clientes frustrados en su primera y única visita a la tienda.
De nada sirvió el apoyo del los inversores (Boo.com recibió 200 millones de dólares de capital), ni las campañas de marketing. El descontento de los usuarios ante los cuellos de botella que generaba la página fue suficiente para que el proyecto cerrara apenas 18 meses después de su estreno.
Sin embargo, Boo.com no desapareció del todo. En 2007 se relanzó como portal de viajes 2.0, después de que el dominio fuera comprado por el operador irlandés Web Reservations International.
En su nueva etapa, Boo.com ha tratado de exorcizar los fantasmas del pasado. Para ello cuenta con la ventaja de dirigirse a un público que en su mayor parte no conoció su primera aventura, y para quien la mención de su nombre no supone un retorno a los peores momentos de la burbuja puntocom.
Lo último que sabemos de Boo.com es que ha vuelto a cambiar de manos, después de la compra de Web Reservations International por Hellmann & Friedman, una firma de inversión con sede en San Francisco.
En la nota de prensa apenas se menciona su nombre junto con el de www.hostelworld.com, www.hostels.com, www.bedandbreakfastworld.com y www.trav.com, el paquete de dominios incluidos en la operación. El énfasis se concentra en los resultados de WRI, que en 2008 facturó 350 millones de euros en reservas hoteleras a través de sus 23.000 afiliados.
Ahora, la nueva Boo.com tratará de seguir mirando al futuro... Mientras su primera etapa se estudia como caso sintomático en las escuelas de negocios.
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25.NOV
16.41
apuesta arriesgada:
Lo de Boo fue la mayor cagada de los tiempos de la burbuja. Eran dos suecos más chulos ellos que un ocho, que no tenían ni pajolera idea de hacer nada... pero eso si, viajaban en su jet privado como si hubieran montado la Exxon. Lamentable, me parece que escribieron un libro en plan "mea culpa".
Yo vivi los tiempos de la burbuja y tengo dos amigos que se fundieron 20 millones de € de inversores montando un sitio de descargas digitales de música. Tenían 24 años. Luego montaron otras empresas y se hicieron millonarios... pero imaginaos perder 20 millones de € con 24 años. Fuerte, no?
Responder18.NOV
15.21
Nochevieja:
Pues anda que.. menuda cagada metieron, tanto dinero y esfuerzo a la mierda por que no tuvieron en cuenta la situación del mercado.
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