31 Oct 2006 | 3 comentarios
¡Lo que un reproductor de música ha hecho en sólo cinco años por una compañía de ordenadores!
A veces, cuando uno no termina de dar el golpe de efecto que necesita, la diversificación es la respuesta. Y el mejor ejemplo de esto es Apple, que ha multiplicado su cotización en bolsa en un 200% en los últimos dos años, cuando en los 90 llegó a bajar su participación en su negocio principal (ordenadores) hasta sólo el 4%.
¿Cuál ha sido la lanzadera; qué ha tirado de la empresa para colocarla en esta posición? Pues la música. La pareja iPod – iTunes, el dúo de reproductor y tienda de música, se ha convertido en una enorme fuente de ingresos para la empresa.
Todos conocemos la historia de los primeros años de Apple. Steve Jobs y Steve Wozniak protagonizaron uno de esos cuentos felices de empresa de tecnología con éxito. Pero, después de varios años de beneficios y de innovación en el mercado de los ordenadores, llegaron los malos tiempos: Wozniak dejó la empresa en 1981 y Jobs se vio apartado tras el fracaso comercial del Macintosh en 1985.
En un clima de renuncias, conflictos entre sus directivos y productos poco innovadores, el futuro de una empresa antes floreciente resultaba algo incierto. A finales de 1996 la compañía tenía pérdidas millonarias y una participación en el mercado de ordenadores de tan sólo el 3 o el 4%.
Jobs I el Salvador
Entonces volvió Steve Jobs y la empresa recuperó la vitalidad. Llegó el iMac, que integraba ordenador y monitor y hoy es considerado un hito del diseño. 1998 fue, gracias al iMac, el primer ejercicio fiscal en que Apple tenía beneficios desde 1993. El iMac se vendió hasta devolver a Apple una participación del 10% del mercado.
Pero su mayor éxito llegó cuando, hace estos días cinco años, -concretamente el 23 de octubre de 2001-, Apple presentó el iPod. Poco después le siguió iTunes, tienda de descargas legales de música para el iPod a 0,99 centavos de dólar la canción. Aunque hubo quien no daba un duro por el pequeño reproductor, tuvo un éxito innegable. A las cifras nos remitimos.
En 2003, una acción de Apple en bolsa rondaba los 7 dólares. En 2005, cuatro años después del iPod, la cifra había superado los 70 dólares y actualmente las acciones de Apple cuestan algo más de 80 dólares. Evidentemente este crecimiento está muy por encima de la media de las demás empresas del Nasdaq, representadas con una línea amarilla en el gráfico.
Cinco años después del nacimiento del iPod, Apple vende ocho veces más de estos reproductores portátiles que de ordenadores. Pero no ha sido sólo el iPod lo que ha devuelto el vigor a la compañía.
Apple ha continuado innovando: combinando sus ordenadores con procesadores Intel, por ejemplo; o desarrollando nuevos productos como el Mac Mini; o fabricando ordenadores. Pero, mientras los propietarios de ordenadores Mac siguen sufriendo que les llamen originales, el 75% de los reproductores MP3 en EEUU son iPods.
Sólo en los últimos meses la competencia se ha decidido a lanzar productos que pueden competir con los iPods, desde el Zune de Microsoft a los reproductores de Sony (que intenta recuperar el puesto que le corresponde como inventor del walkman). Steve Jobs, sin embargo, ya ha afirmado que no se siente amenazado por estos reproductores. Además, Apple está muy cerca de arrebatarle a Gateway el tercer puesto en ventas de ordenadores en EEUU.
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01.NOV
21.22
alfred:
el ipod es un elemento de configuracion de optima entretencion, y almacenamiento de la informacion, esto es porque se puede acceder a una amplia base de datos
Responder01.NOV
18.58
Herick:
Ipod al igual que google, marcan la diferencia de lo que la gente realmente desea para el futuro del internet.
Responder31.OCT
13.03
icepper:
El éxito del iPod prueba dos cosas que suelen repetirse en los casos de éxito:
1. Más importante que la tecnología, iPod marca un estilo de vida y una tendencia. La gente no lo tiene por ser el mejor, sino porque quiere formar "parte de".
2. Los productos tecnológicos que cambian tendencias, tienen muchos detractores desde el principio, que critican a mansalva. Tener fe y constancia es fundamental.
Luego, muchos de los críticos, terminan copiando al original.
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