22 Oct 2002 | 2 comentarios
Internet y las nuevas tecnologías de impresión ahorrarán muchos costes de distribución y restarán poder a las editoriales en favor de los autores. Las librerías tradicionales, sin embargo, sobrevivirán, y los libros electrónicos sólo triunfarán en el sector de libros de referencia. Son las principales conclusiones a las que llega <B>Jason Epstein</B>, un experimentado conocedor de este sector.
Jason Epstein sabe de libros. Es un experto de la industria editorial. Durante su carrera fue directivo de Anchor Books, Random House y Bertelsmann. En 1952 fue uno de los principales artífices de la introducción del libro de bolsillo ("paperback") a gran escala en el mercado estadounidense. Asimismo, fue uno de los fundadores de la revista The New York Review of Books (TNRB) a principios de los años sesenta. TNRB, con una tirada quincenal que supera los 120.000 ejemplares, es en la actualidad una de los principales referentes para los bibliófilos del mundo entero.
Epstein dio una conferencia recientemente en el Small Press Center neoyorquino. Estas son las principales conclusiones sobre el impacto de los avances tecnológicos sobre la industria editorial a las que llegó.
"Las nuevas tecnologías posibilitarán que se evite el costoso sistema de distribución", afirma Epstein. "Facilitarán el contacto directo entre el escritor y el lector". ¿Cómo será posible? "El contenido de los libros será digitalizado y archivado en terminales accesibles al público. El consumidor-lector podrá optar entre un sinfín de títulos. Una vez que se decida por uno en concreto, apretará un botón, y la máquina le imprimirá su elección en formato de libro de bolsillo".
Epstein señala que hay un prototipo funcionando hace dos años en EEUU. "El proceso es simple: se escanea el contenido de un libro, se guarda como archivo digital y, a petición del lector, se imprime en formato de libro de bolsillo". "El coste es muy bajo, aproximadamente un centavo de dólar (o euro) por página. Esta cifra incluye la amortización de la máquina", concluye Epstein. El experto señala que este 'invento' no tiene nada que ver con el sistema print on demand (impresión bajo demanda). Según Epstein, print on demand es una función del sistema de distribución existente en la actualidad y los libros no se imprimen realmente según son demandados en el punto de venta.
El sistema que, según Epstein, revolucionará al sector del libro originará un fuerte abaratamiento de los costes. "Un 40% de los ingresos editoriales consisten en la subida de precio que realiza el vendedor minorista, el transporte de los libros y los costes de inventario o almacenamiento", señala. "Todos estos costes se podrán ahorrar, ya que este sistema evita pasar por la cadena de distribución". El papel de las editoriales disminuirá, según Epstein. "Las editoriales aportarán mucho menos valor añadido", señala. Los autores se llevarán un mayor trozo del pastel cobrando una parte sustancial del precio de venta de cada libro.
Epstein no duda que el sistema de distribución de grandes librerías actual continuará existiendo. Pero la economía de las grandes cadenas de librerías, que tratan de obtener una alta rotación de libros para evitar los altos costes de inventario, no favorece que muchos libros buenos, pero antiguos, permanezcan en las estanterías. Son precisamente estos los títulos que se podrán imprimir en formato de bolsillo desde un archivo digital en las máquinas situadas en los puntos de venta.
El abaratamiento del sistema de distribución tendrá como efecto obvio la publicación de un mayor número de libros. "Será un proceso más democrático", afirma Epstein. "Se publicará mucha porquería, pero sólo perdurarán los Homero y los Dante de cada época", afirma.
Epstein no augura un gran futuro a los libros electrónicos (e-books). En especial, en el campo de los libros convencionales (novelas, ensayos, etc.). Si cree que los e-books jugarán un papel importante en el sector de los libros de referencia (diccionarios, enciclopedias, etc.). "Muchas publicaciones de referencia ya están desfasadas el día que se publican". Una versión electrónica tendría la ventaja de que puede ser actualizada constantemente.
Hace veinte años, en Estados Unidos había entre 3.000 y 4.000 librerías independientes (no pertenecientes a las grandes cadenas de librerías, como Barnes & Noble o Borders) muy bien surtidas. Muchas de estas librerías independientes tenían entre 80.000 y 100.000 libros en sus estantes. En la actualidad no deben de quedar más de 50 de estas librerías en EEUU. El principal factor que explica esta evolución es de tipo demográfico. "Con la salida de los habitantes de los centros de las ciudades a los suburbios, han proliferado los grandes centros comerciales", señala Epstein. Las grandes compañías de cadenas de librerías se han hecho presentes en estos malls. "Tienen muy pocos títulos, que, además, están muy poco tiempo en sus estantes", afirma.
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22.OCT
07.43
Tomás Turbado:
¡¡POR FAVOR BAQUÍA, sabemos que el mercado publicitario está fatal, pero si queréis torturar a los lectores con este bombardeo de pop-ups, por lo menos inaugurad una sección de software con algún buen POPUP-KILLER!! Se agradecerá.
Responder22.OCT
07.43
Alberto Cón:
Apenas he podido escribir este comentario por el post-it que Endesa ha puesto en vuestra página. Es publicidad totalmente castrante de vuestro fantástico site.
Triste forma de perder lectores.
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