12 Set 2005 | 2 comentarios
Cada vez que tecleamos nuestros códigos de identificación para comprar algo en Internet, esos códigos viajan por la Red y pueden ser interceptados por usuarios maliciosos. En este artículo se detallan algunas de las técnicas más frecuentes de fradues cn tarjetas, así como los posibles remedios para prevenirlos.
En la Edad Media, una orden cristiana, los Templarios, fueron los inventores de un sistema para poder desplazarse a Tierra Santa sin dinero en efectivo, un concepto similar a lo que hoy sería el de una tarjeta bancaria. No es que desarrollaran la banda magnética, ni que inventaran los polímeros plásticos, pero sí un documento mediante el que se puede recuperar dinero en un sitio distinto al que se depositó. Fue un importante avance en su tiempo.
Hoy en día la filosofía de las tarjetas de crédito sigue siendo muy similar. Podemos desplazarnos a distintos sitios sin necesidad de llevar dinero, aunque el desplazamiento sea hasta la tienda más cercana. Ese documento, la tarjeta acredita que el comerciante podrá cobrar a la persona que lo porta, quien tiene una determinada cantidad de dinero que le respalda.
Tal y como los templarios exigían, es necesario que el portador se identifique de alguna manera. Hoy en día la identificación telemática es compleja (por lo menos más que un simple anillo, que les bastaba a los templarios), y este es el principal problema que tienen los usuarios de las tarjetas: no existe conciencia de la importancia de la validación personal a la hora de utilizar la tarjeta de crédito.
En una tarjeta de crédito existen varios sistemas de seguridad, que en muchos casos pasan desapercibidos por los usuarios. Los más utilizados son tres conjuntos de números que deben mantenerse en secreto (sobre todo el PIN, o número de identificación del usuario).
La seguridad 100%, como siempre, es imposible de alcanzar. Por muchos sistemas de seguridad que se empleen, siempre existirá la posibilidad de que nos “copien” la tarjeta mediante un lector de bandas magnéticas, o muchas otras amenazas cada vez más complejas. Dentro de estas amenazas, sin duda las que están produciendo cada vez más perjuicios para los usuarios son las relacionadas con es el uso masivo de tarjetas de crédito para compras por Internet.
Cada vez que tecleamos nuestros códigos de identificación para comprar algo en Internet, esos códigos viajan por la Red y pueden ser interceptados por usuarios maliciosos. Para ello, existen varias maneras de capturar electrónicamente los datos:
A pesar de este desolador panorama, las tecnologías actuales han evolucionado lo suficiente como para evitar la salida de un ordenador de determinados datos. Al igual que se puede prevenir la entrada de virus en un sistema analizando la información entrante, se puede vigilar la información saliente para evitar que los usuarios, en un descuido, puedan equivocarse.
El robo de información personal en un ordenador, tan peligroso cuando son datos sobre bancos, puede ser evitado. Si los usuarios instalan suites de seguridad completas, efectivas e inteligentes, ningún número secreto caerá en manos de usuarios remotos. Ahora solamente queda guardar la tarjeta en un lugar seguro: como alguien dijo, “No busques en la tecnología soluciones a la seguridad física”.
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Una iniciativa de la ONG Colabora Birmania, que consiguió que niños que nunca antes habían tenido contacto con la tecnología diseñaran una aplicación para poder mejorar sus condiciones de vida, a través de pequeños donativos a diferentes proyectos de desarrollo.
10.NOV
14.11
Tarjetas de credito:
Es importante que existan todos estos mecanismos, pero la seguridad debe partir de nosotros.
Responder23.JUL
22.25
arthur:
es per fecto
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