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Una empresa de biotecnología para agricultura segunda financiada por La Bolsa Social

La madrileña Nostoc Biotech ha conseguido 230.000 de financiación gracias a una campaña de crowdfunding realizada en la Bolsa Social de Madrid.

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Nostoc Biotech, empresa madrileña de biotecnología aplicada a agricultura, trabaja con la Complutense en buscar una solución para el hongo de la alternaría, una grave enfermedad que afecta al cultivo del brócoli en España. Recientemente, ha logrado ganarse la confianza de 81 inversores, y lo ha hecho a través de la plataforma de inversión colectiva de proyectos con impacto positivo (crowdimpact), La Bolsa Social.

Se trata del segundo proyecto financiado con éxito en esta plataforma, que es además la primera entidad de este tipo, denominada equity crowdfunding, autorizada por la CNMV, y que fue también trampolín de apoyo del coworking madrileño Utopic-Us, uno de los espacios pioneros en la compartición de oficinas de trabajo en nuestro país.

En la campaña, que ha durado tres meses, han participado 81 inversores y 143 se han mostrado interesados. Desde la compañía opinan que el éxito de Nostoc Biotech pone de relieve el interés creciente por una agricultura más sana y rica en sabores y el compromiso de los ciudadanos por un planeta más sostenible. Su director, Enrique Cat, biólogo de formación, tuvo claro desde el principio que la financiación participativa era la mejor opción para su empresa, porque “además de llegar a más personas, los inversores se convierten en embajadores de la marca”.

Cat explica que parte del dinero obtenido lo destinarán “a la compra de materias primas en grandes volúmenes, lo que nos permitirá ahorrar costes; a estar en más canales de venta y asistir a importantes ferias nacionales e internacionales, para captar distribuidores”.

El directivo subraya que su empresa tiene un fuerte compromiso con sus objetivos sociales. Cita como ejemplo, la reducción en la aplicación de pesticidas y fertilizantes químicos y la recuperación de la inmunidad natural del suelo agrícola, gracias a productos como el humus de lombriz, que impiden el avance de patógenos en cultivos.

Sobre este asunto, Cat insiste en la necesidad de transformar la agricultura tradicional, sobrecargada de químicos, en una actividad más sostenible y eficiente. De ahí, el interés de la compañía en desarrollar soluciones de fertilizantes y protectores para la tierra basados en microorganismos vivos adaptados a los diferentes tipos de cultivos. Estos fertilizantes ecológicos, además de lograr cerrar el círculo de la naturaleza, permiten al agricultor recuperar la fertilidad de inmunidad natural del cultivo.

De hecho, Nostoc Biotech ha logrado convertirse en referente internacional en aportar solución al problema de la yesca en la planta de la vid, una enfermedad parasitaria producida por hongos, que penetran en la madera de las vides hasta secarlas. Desde el año 2003, que fue cuando la Unión Europea prohibió el uso del arsenito sódico para el tratamiento de dicha plaga, la enfermedad se ha propagado con gran celeridad por toda Europa.

Cat explica que aunque en el mercado español existen buenas líneas de fertilizantes y de protectores naturales, al estar basados en extractos botánicos y materias orgánicas, tienen un efecto más preventivo que curativo. Según Cat, el principal valor de los biofertilizantes de Nostoc Biotech reside en su capacidad curativa.

Cat inició su aventura empresarial de la mano de Guillermo Herrero, a quien conoció en un curso de lombicultura que éste impartía. Herrero, que cuenta en su haber con la puesta en marcha de 22 explotaciones de lombicultura, dejó fascinado al joven biólogo con las múltiples propiedades del humus de lombriz como fertilizante orgánico. Al tándem, se sumaría a la empresa posteriormente un tercer socio, el ingeniero de mecánica Eker Hurtado.

 


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