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Martin Shkreli y el lado oscuro de las inversiones en eSports

Las inversiones en eSports también tienen su parte negativa.

El mundo de los deportes electrónicos es aún joven pero ya acapara las miradas de inversores a lo largo y ancho del planeta buscando ampliar sus horizontes en búsqueda de oportunidades de negocio. Y como en cualquier ámbito empresarial, la mala gestión de estas inversiones en eSports puede llegar a afectar a numerosos profesionales.

Es el caso de Martin Shkreli, el  millonario (y controvertido) empresario del sector farmacéutico que en las últimas semanas ha sido demandado por contraer una deuda cercana a los 75.000 dólares con jugadores y analistas de League of Legends.

Esta deuda proviene de la creación de un equipo norteamericano del MOBA de Riot Games con el fallido objetivo de ascenderlo hasta la primera división (LCS)  de dicha región y de su posterior segundo intento en el continente europeo.

Su aventura dentro el universo de las inversiones en eSports comenzó con la fundación de un equipo llamado Odyssey Gaming con el que no logró ni el pase a la segunda división (Challenger Series). Lejos de rendirse, decidió comprar la plaza de un equipo sí clasificado, Maelstrom Gaming con el que fusionó las plantillas además de poner en nómina a Rohit ‘CurryshotGG’ Nathani como entrenador/jugador del equipo. El nuevo fracaso de ascenso a LCS hizo a Shkreli perder el interés por mantener la inversión y aparecieron los problemas con la denuncia por impagos de Nathani.

Concretamente, el abogado del jugador declara que a su cliente se le reclaman 35.000 dólares en concepto de salario durante su estancia en el equipo. “Es increíblemente desafortunado que a pesar del crecimiento que está experimentando la industria de los eSports en los últimos años, personas como Rohit Nathani se encuentren constantemente en situaciones de impagos por parte de sus equipos” afirmaba el letrado Roger Quiles.

En una nueva búsqueda del éxito, Shkreli puso sus miras en el viejo continente donde adquirió el equipo Ex Nihilo y al igual que en su primera incursión norteamericana, no pudo asegurar su presencia en Challenger Series por lo que directamente decidió contratar a la mayoría de los jugadores de un equipo que sí se encontraba en posesión de dicha plaza lo que le aseguraba poder competir en la segunda división europea.

La última plaza de la clasificación que cosechó con este equipo fue el último de la serie de estrepitosos fracasos asociados al nombre de Shkreli que en su estancia por Europa dejó una deuda pendiente de cerca de 30.000 dólares en concepto de salarios tanto de jugadores como analistas.

YA EXISTEN PRECEDENTES DE ESTE TIPO DE FRAUDES

Lamentablemente este no es el único caso de inversiones en eSports que acaban con deudas a las espaldas de sus protagonistas. En 2014, Sascha Ackermann, un empresario alemán fundador del equipo profesional Supa Hot Crew cerró el equipo con una deuda pendiente con sus jugadores cercana a los 50.000 dólares que a día de hoy aún no ha sido resulta.


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