BAQUIA

Inteligencia Artificial y la Teoría de la Complejidad: la complejidad de la incertidumbre

La teoría de la complejidad… también llamada como inicia Wikipedia estrategia de la complejidad u organización compleja adaptativa, es el uso de la teoría de la complejidad en el campo de la gestión estratégica y los estudios de las organizaciones, otros denominan “y de las ciencias sociales”. Personalmente prefiero esta apostilla.

Desde mediados del siglo XX el estudio de la complejidad y de los sistemas complejos ha supuesto uno de los más apasionantes retos para la ciencia contemporánea pero también para la reflexión filosófica, ética y política.

En la era del #BigData… de las #RRSS… de la #inteligenciacolectiva o la #inteligenciaartificial era obvio su rol. Si de perfiles de usuarios y de interpretación de contenidos se trataba… nada más adecuado que analizarlo desde el punto de vista de la Teoría de la Complejidad. Más aún, de las relaciones de los individuos con sus amigos y sus “tribus” que condicionan enormemente su conducta. Más aún, condicionan enormemente sus decisiones.

Desde el inicio de nuestros estudios y pruebas, todo lo que creíamos certero inmediatamente se nos revelaba como incierto.

No sólo el algoritmo de inteligencia colectiva que pilotábamos nos demostraba cuan diferente era la visión del experto, en este caso, del productor de contenidos o del creador, o del crítico,… la percepción del usuario, del espectador, de la audiencia nos demostraba lo erróneos que andábamos…

Comprender el significado de un contenido y deducir, si era posible, lo que un individuo o conjunto de individuos es o pretende decir que es, desde luego es algo que no es trivial de interpretar mediante un programa, un algoritmo o un simple cuestionario de preguntas. Esta naturaleza de problemas involucran, en un sentido no exhaustivo, cuestiones relativas al desorden, el caos, la no-linealidad, el no-equilibro, la indecibilidad, la incertidumbre, la contradicción, el azar, la temporalidad, la emergencia, la auto-organización. La complejidad puede entenderse, por lo tanto, como un paradigma científico emergente que involucra un nuevo modo de hacer y entender la ciencia, extendiendo los límites y criterios de cientificidad, más allá de las fronteras de la ciencia moderna, ancladas sobre los principios rectores del mecanicismo, el reduccionismo y el determinismo (Delgado Díaz 2004; Morin 2004b; Sotolongo y Delgado Díaz 2006; Vilar 1997). En tal caso, nos debíamos enfrentar a crear un mecanismo complejo de resolución del problema desde una visión más propia de la inteligencia artificial que de las técnicas de clustering mediante etiquetas y nada más lejos que la utilización de las redes neuronales, muy rígidas y predictivas.

Era preciso cambiar las premisas y reinventar paradigmas. Y así lo hicimos. Nada era estático ni tan sencillo. Cada paso que dábamos en el sentido más tradicional de la interpretación del problema, más el propio problema nos demostraba lo equivocados que estábamos.

Nos enfrentábamos a visiones marginales de la realidad que nada tenían que ver con el verdadero comportamiento del individuo, y mucho peor, del individuo y sus relaciones con sus amigos, sus grupos, sus “tribus”.

La propia naturaleza del hombre le conduce a creer que sabe demasiado como para encontrar un algoritmo que permite imitar el comportamiento humano que utiliza el sistema de programación más avanzado del planeta, el ADN, y que de momento le ha costado nada más y nada menos que 3.500 millones de años del mejor I+D+i, la evolución… y nosotros creíamos que en seis años de I+D lo resolveríamos…

Pues NO, no lo hicimos, pero lo cierto es que hemos avanzado mucho, equivocado mucho, y reinventado mucho más, hasta crear un modelo que, lo más importante, duda de todo lo que aprende… en eso creemos radica su enorme potencial.

El sistema de Inteligencia Artificial de KNOWDLE gracias al BigData que las redes sociales nos ofrece, es cierto que como todos buen ser “Inteligente” que se precie (nota, no he dicho ser humano inteligente que se precie) prejuzga y toma sus primeras decisiones con determinados criterios que presumimos ciertos. La opinión de los demás actores, y no de la película, si no de la realidad y su contexto.

Como diría Edgar Morin:

no se trata de negar el conocimiento objetivo, sino de conservar la objetividad, pero integrándola en un conocimiento más amplio y reflexivo, dándole el tercer ojo abierto ante aquello para lo que es ciego“.

 

Al contrario de lo que suele suceder en la filosofía o la ciencia ordinarias, en las que la vida de un autor importa poco, en el caso de Edgar Morín, su biografía es crucial para entender su pensamiento, pues su forma de pensar es acorde con su vida de búsquedas y tanteos sin temores al error y la confrontación. Y os animo a profundizar en ella. A sumergiros en la historia de Morín.

Leer a Harari da muchas pistas también. La complejidad de las relaciones humanas y su capacidad de crecer en la complejidad de sus relaciones-organizaciones requiere de algo muy relevante para crecer más allá de un número que él establece en 150… yo diría que entre un centenar y dos de individuos que deciden ser un “organismo” pluricerebral. Se trata de la capacidad de crear ficción.

“La relación entre complejidad y organización puede plantearse desde dos perspectivas distintas. Desde la perspectiva del pensamiento complejo, Edgar Morin propone comprender la complejidad en términos organizaciones. Se trata de pasar de una noción de objeto esencial/sustancial a una noción de objeto relacional, es decir, de totalidades organizadas compuestas por elementos heterogéneos en interacción. La idea de organización remite así la idea de una totalidad relativa, no cerrada, sino abierta, histórica y contextualizada. Morin destaca que la organización es algo común al mundo físico, biológico y antropo- social y propone pensar la idea de organización a partir de un marco-concepto que denomina bucle tetralógico, con el cual busca dar cuenta de la relación complementaria-concurrente y antagonista entre los conceptos de orden-desorden-interacciones(encuentros)-organización: “para que haya organización es preciso que haya interacciones: para que haya interacciones es preciso que haya encuentros, para que hay encuentros, es preciso que haya desorden (agitación, turbulencia) (Morin 1977:69).” (Zoya & Aguirre 2011).”

Sin duda podemos ser muy atrevidos y creer que cualquier red neuronal que usemos en nuestra web, en nuestra APP o en nuestro decoder va a ser capaz de acertar… yo he llegado a pensar que cualquier sofisticado recomendador “vende” o “acierta” por simple estadística NUNCA por simple inteligencia. EL mero hecho de poner un producto en el escaparate hace que se venda mejor que un producto que tenemos escondido en el almacén. Lo difícil es vender el producto que tengo en el almacén. Pues eso es lo que modestamente hace nuestro modelo, “lo que te gusta te encuentra”

Siendo humildes, aún estamos lejos de tener una “inteligencia colectiva” que llegue a un 10% de similitud de cómo el ser humano decide, decide “Motivado”, pero estamos más cerca que nadie y sobre todo, en uno de los caminos posibles.

Ese camino nos ha llevado a introducir un área nueva de la complejidad y una nueva pieza en nuestro “decisión engine”, la motivación y las cadenas de Markov.

Complejo sin duda. Pero para que los lectores vean su utilidad. No existe decisión sin motivación. Algo que es trivial. Pues hasta que mi directora de tesis, María Sotillo, de Psicología de la Autónoma, no me lo dijo… me sentía muy orgulloso del nivel de acierto de nuestro sistema, por muy baja probabilidad que tuviera. Y ahora estamos incorporándolo al sistema de forma fácil y eficaz.

La complejidad y por ende la incertidumbre nos invaden estos días, más que nunca, en nuestras relaciones personales, en nuestras decisiones profesionales, en nuestro modelo económico caótico. Pues sí, los robots y la Inteligencia Artificial basada en Teoría de la Complejidad y en Inteligencia Colectiva no son el problema, son la solución, por una simple y nada compleja razón. Dichos sistemas tendrán, están teniendo, mejores tasas de acierto que los humanos, y NO necesitan comer, NO necesitan dormir, NO tienen ansiedad ni depresiones,… aún.

Señala Morin: EN EL PRINCIPIO ERA LA COMPLEJIDAD, para remarcar cómo el fundamento mismo de la realidad no es la simplicidad sino la complejidad, y como en verdad nada es simple, solo un espíritu como el humano quiere reducir la realidad a sus estrechas concepciones.

 

 


Compartir en :


Noticias relacionadas




Comentarios