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Comienza el juicio al mayor ladrón informático de la historia

Ayer salían a la luz, en el inicio del juicio contra el principal acusado, los detalles del que ya se conoce como el mayor delito informático de la historia: tres ciberdelincuentes se apoderaron de nada menos que 130 millones de números de tarjetas de crédito y débito, entre finales de 2006 y comienzos de 2008.

El principal acusado es Albert Gonzalez, de 28 años y residente en Miami, que “trabajó” junto a dos cómplices en Rusia, que no han sido identificados. Gonzalez ya cumple una condena por otro caso de robo de identidades, y podría recibir una nueva sentencia de hasta 20 años en prisión, además de una multa de 1 millón de dólares.

Los robos se produjeron en los sistemas informáticos de las cadenas de supermercados 7-Eleven y Hannaford Brothers, en el sistema de pagos online Heartland Payment Systems y en otras dos cadenas de vendedores cuya identidad no ha sido revelada.

Los acusados se introducían en las redes corporativas de estos establecimientos utilizando una inyección SQL, e instalaban malware que les permitía entrar por una puerta trasera y apoderarse de las bases de datos de los clientes.

La operación se realizaba desde diferentes ordenadores controlados a distancia, situados en California, Illinois y Nueva Jersey, además de Ucrania, Letonia y Holanda. Con los números de tarjeta robados ellos mismos realizaban operaciones de compras y transferencias bancarias, o bien los revendían a terceros.

Lo más curioso del caso es que Gonzalez es un antiguo colaborador informático del gobierno estadounidense, ya que en el año 2003 trabajó para el servicio secreto precisamente en la captura de hackers. Su colaboración con las autoridades fue breve, ya que poco tardó en volver al lado de los malos, reincidiendo en varios delitos informativos desde entonces.

Como explica el blog Threat Level, Gonzalez llevaba un elevado tren de vida en Miami. En una ocasión gastó 75.000 dólares en una fiesta de cumpleaños, y en otra se lamentó ante sus amigos de tener que contar manualmente 340.000 dólares en billetes de 20 robados, después de que se estropeara su máquina automática de contar.

Gonzalez había incluso bautizado su modus vivendi: “Operation Get Rich or Die Tryin” (Operación Hazte Rico o Muere en el Intento). No morirá, pero pasará una buena temporada en la cárcel… Tal vez pensando como mejorar su próximo intento.


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