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Agencia de ciberseguridad de la Unión Europea

ENISA se posiciona en la batalla entre seguridad y privacidad

ciberseguridad

Con la excusa de tener facultades extraordinarias para prevenir los crímenes, diferentes autoridades gubernamentales de la Unión Europea, así como de Estados Unidos, están presionando a las grandes compañías tecnológicas para que se les permita el acceso a información encriptada, es decir, el poder de acceder a la datos privados de las personas.

Al respecto se pronunció Udo Helmbrecht, en representación de la agencia de ciberseguridad de la Unión Europea, ENISA, quien argumentó que las compañías tecnológicas no deberían estar forzadas a crear fallos de seguridad para las autoridades.

Es un escenario controvertido porque los argumentos expuestos en contra o a favor del superpoder son igual de válidos. Algunos apelan al nerviosismo de la actualidad mundial, golpeada por el terrorismo, y otros consideran que podría ser peor la cura que la enfermedad.

Los que están a favor de acceder a la información protegida, señalan los recientes atentados sucedidos en Bruselas y aseguran que tomar una medida de esta magnitud podría ser la solución para monitorizar, controlar, y prever futuros ataques. Uno de ellos es el ministro del interior alemán, Thomas de Maizière, y el primer ministro francés, Manuel Valls.

Sin embargo, para los opositores, se trata de una medida que atenta contra el derecho a la privacidad de las personas y que es potencialmente peligrosa, pues un sistema creado para que las autoridades puedan acceder a contenidos encriptados, sería blanco de primer orden para los hackers.

Apple, que se ha encontrado en medio de una batalla épica con el FBI por el mismo tema, respalda esa teoría, y advierte que crear un fallo de seguridad de estas proporciones hará que sus productos sean vulnerables a los hackers.

También es cierto que cualquier institución en el mundo está expuesta a personas con intereses oscuros, incluyendo las autoridades gubernamentales, que bien pudieran utilizar una ventaja de este tipo para perseguir opositores políticos, atentar contra la libertad de prensa o acceder a información confidencial que pudiera poner en tela de juicio al gobierno de turno.

Otra de las consecuencias sería el golpe que recibiría el mercado tecnológico, y por ende la economía mundial, cuando los usuarios pierdan la confianza en los dispositivos que utilizan y se lo piensen más de dos veces para invertir en un dispositivo en el que nada quedará oculto.

Así lo resume el director de ENISA, Udo Helmbrecht: “¿Cómo se sentiría si deja su casa y sabe que alguienm más tiene la llave?”.


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