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GDPR al rescate tras la crisis de Cambridge Analytica y Facebook

Facebook permite a algunas aplicaciones acceder al perfil de un usuario y a datos importantes que identifican sus preferencias e intereses. Pero este fin de semana, hemos sabido que dos de estas concesiones le han salido muy caras. Facebook ha anunciado que Cambridge Analytica y Strategic Communication Laboratories (SCL) han sido suspendidas de su plataforma por un mal uso de datos de los usuarios. Al parecer un profesor de la Universidad de Cambridge, Dr. Aleksandr Kogan, desarrolló una aplicación de predicción de la personalidad para usuarios de Facebook llamada ‘thisisyourdigitallife’. Cambridge Analytica pagó para adquirir la información personal del Doctor, quien según dice Facebook, afirmó que la estaba recolectando para fines académicos. Después de negar inicialmente las reclamaciones, Facebook publicó una declaración en la que reconoce la violación de los datos y promete tomar medidas. La parte más aterradora del hecho es que, si bien solo 270.000 personas participaron en la encuesta, el New York Times informa, que el Dr. Kogan pudo obtener datos sobre 50 millones de usuarios, lo que otorga a la aplicación acceso sin restricciones a un tesoro de información confidencial.

Así funciona el último fallo de Facebook que roba datos

Ante este hecho de fuga de información de datos, GDPR supone el empujón que necesitamos para tomar una actitud más proactiva en garantizar la seguridad y la integridad de los datos personales. Ashwin Krishnan explica en un artículo publicado en CSO que “GDPR supone el primer conjunto comprensible de derechos procesables que se le conceden al usuario. El más conocido es el derecho a ser olvidado por el que se puede solicitar a cualquier proveedor de servicios en el mundo que borre sus datos para siempre o puede solicitar que se le entreguen sus datos”.

Ahora bien, Josep Albors, responsable de investigación y concienciación de Eset en España, señala que “el problema es que muchos usuarios no tienen ningún problema en regalar todo tipo de información privada (lugar de residencia, las actividades e intereses o la creencia religiosa, por ejemplo) ni les importa lo que se haga con ella, y eso es algo grave que deberíamos cambiar lo antes posible. Los usuarios no son conscientes del uso que se hace de sus datos ya sea porque no leen las cláusulas de las condiciones de servicio de los proveedores o porque no se preocupan por gestionar adecuadamente la privacidad de sus perfiles”.

¿Suena difícil? No es en realidad, pero presionar el botón y regalar datos privados a la primera empresa que los solicite tendrá consecuencias del tipo analítica. Y luego actuaremos indignados cuando sucede.

Krishnan señala que “estamos en un viaje en el que los límites de privacidad serán probados constantemente. Esperar que los proveedores de plataforma comiencen repentinamente a hacer lo correcto moralmente es demasiado ingenuo. Los consumidores deben ser más inteligentes y asumir la propiedad extrema de sus propios datos. GDPR proporciona el marco, es nuestro deber ejercerlo”.


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