La seguridad de la Super Bowl se prepara para ataques tecnológicos

La seguridad de la Super Bowl, posiblemente el evento deportivo más seguido del año, es un problema que preocupa a diversas agencias de seguridad de Estados Unidos y así lo refleja una información a la que ha tenido acceso la cadena de noticias norteamericana NBC News.

Drones y cortes en la fibra óptica, principales preocupaciones para la seguridad en la Superbowl

Levi’s Stadium, recinto que albergará la Superbowl 2016.

La gran fiesta del fútbol americano se celebrará el próximo día 7 de febrero en San Francisco y aun sin conocer los equipos que disputarán este emblemático partido, las agencias de seguridad ya se encuentran preparando los dispositivos que desplegarán para asegurar la protección tanto de jugadores como de espectadores.

Entre las principales amenazas ante las que ya se encuentran tanto el FBI como Seguridad Nacional trabajando para contrarrestar se encuentran los posibles cortes de la fibra óptica que llega al estadio. Desde el pasado año 2014 se habrían producido ya 15 ataques contra esta infraestructura y en las últimas semanas se habrían intensificado estos ataques en la zona de la bahía de San Francisco.

UN ESTADIO EQUIPADO CON TECNOLOGÍA PUNTA

El Levi’s Stadium, recinto deportivo que albergará el encuentro cuenta con tecnología de conectividad puntera, cuenta con diversas redes locales dotadas de una velocidad de hasta 10GB y gracias a los más de 1.200 routers, pueden ofrecer conexión inalámbrica a los cerca de 70.000 espectadores que puede llegar a acoger.

Más allá del daño que pudiera ocasionar a las comunicaciones del estadio un posible corte de los cables de fibra óptica, otra de las amenazas que se toman con especial preocupación es la de la aparición de drones.

Existen diferentes posibilidades que pueden darse en esta situación, que un dron pudiera captar imágenes de lo que acontezca en el estadio, algo que no sería peligroso aunque sí que lo sería que el encargado de su manejo perdiera el control y su caída pudiera ocasionar daños físicos en espectadores o jugadores.

Claro está que la principal amenaza es que con el dispositivo se intentará perpetrar alguna clase de ataque por lo que los agentes encargados tendrán que prestar especial atención al espacio aéreo cercano al estadio para mantener la seguridad en la Super Bowl.

Un evento de esta magnitud, con la cantidad de gente que congrega in-situ, además de las  audiencias millonarias que obtiene, se convierte en un foco para posibles ataques terroristas, unas amenazas que cada vez más, buscan el daño tecnológico.


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