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Polémicas técnicas de ciberespionaje para reducir índices de criminalidad

Los habitantes de la ciudad estadounidense de Baltimore son hackeados a diario, sus teléfonos son rastreados y desde el aire son vigilados constantemente, convirtiendo a esta ciudad norteamericana en un blanco de pruebas de espionaje, y no por parte de ciberdelincuentes.

BALTIMORE

Baltimore, ciudad con uno de los más altos índices de criminalidad y racismo, se ha convertido en un lugar de aplicación de diversas tecnologías de espionaje como suplantación de la precaria relación que existe entre la comunidad y la policía y su falta de supervisión en este área del país.

Con anterioridad, la agencia Bloomberg publicaba los detalles de este programa de vigilancia aéreo a cargo de la empresa de sistemas de vigilancia Persistent, que busca rastrear los vehículos y los presuntos delincuentes y durante todo el año ha grabado un total de 300 horas en tiempo real.

¿Cuántos ciudadanos americanos son espiados por la NSA y la CIA?

Sin embargo, como se viene experimentando en la confrontación seguridad frente a privacidad, no son pocos los cuestionamientos éticos y legales que este tipo de invasión de la privacidad de los ciudadanos genera. Un tribunal de aplicaciones de Baltimore ha sentenciado recientemente que no se pueden utilizar estos dispositivos para vigilar llamadas sin una orden judicial.

Por su parte el Centro de Medios de Justicia, ColorOfChange.org y el Instituto de Tecnología Abierta Nueva América, presentaron una denuncia alegando que el uso de esta tecnología de espionaje perjudica a la ciudadanía al causar interferencias en el espectro radioeléctrico y así reduce la señal en los teléfonos de la ciudad, muchas veces, esto ha hecho que no se puedan realizar llamadas a las líneas de emergencia.

Para otras organizaciones sin ánimo de lucro, no es casualidad que este tipo de espionaje se lleve a cabo particularmente en una ciudad donde prevalecen población negra, asegura Jay Stanley, un experto en privacidad en la Unión Americana de Libertades Civiles..

El uso de las tecnologías de vigilancia selectiva sobre las comunidades de color es una práctica policial de larga tradición.

Aunque sin permiso alguno, este espionaje se sigue llevando a cabo. La alcaldesa de esa ciudad, Stephanie Rawlings-Blake dijo no estar enterada de este procedimiento, sin embargo admite que “la tecnología de punta será destinada a hacer más seguro Baltimore”.


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