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BlaBlaCar en los tribunales

El transporte colaborativo de nuevo a juicio

La Confederación de Transporte por Autobús (Confebus) presentó en mayo de 2015 una demanda ante el juzgado de lo mercantil de Madrid al considerar que BlaBlaCar, plataforma que permite compartir gastos de trayectos en coche, actúa como intermediaria de un servicio de transporte profesional sin licencia.

La patronal considera que este tipo de prácticas han contribuido a la caída del tráfico en autobús, aproximadamente en un 20%.

Desde BlaBlaCar, que lleva operando en España de 2010, niegan “tajantemente” la acusación contra Comuto S.A y Comuto Iberia S.L, sociedades que operan bajo la citada marca, y sostienen que la demanda carece de fundamento porque la figura del transporte compartido aparece reconocido por la ley, informa la agencia EFE.

“Tenemos bastante confianza en nuestros argumentos”, ha explicado el director general deBlaBlaCar para España y Portugal, Jaime Rodríguez, aunque ha avisado de que agotarán “todas las vías posibles”, incluyendo el Supremo, si la sentencia del juez Andrés Sánchez Magro es desfavorable.

Rodríguez ha asegurado que demostrarán que los conductores están cumpliendo con la filosofía de esta empresa de economía colaborativa, que controla y previene conductas lucrativas a través de distintos mecanismos. Tan sólo dos de los 2,5 millones de usuarios en España han obtenido un beneficio anual aunque por debajo de los tres euros, ha puntualizado.

Además del informe sobre la actividad y el uso de esta red social, BlaBlaCar también ha aportado a la causa un documento sobre el alcance de su efectos en el sector, un impacto que de existir sería “extremadamente limitado” al no ser experiencias sustitutivas, como demuestra que “el 65,6% de los viajes ofrecidos no cuente con conexión directa equivalente en autobús”.

Rechazo de medidas cautelares

Por el contrario,  el copresidente de Confebus, Rafael Barbadillo, encuentra que la red social “está incumpliendo clarísimamente” la normativa de transporte terrestre al operar sin autorización.

Para acreditarlo, la patronal ha presentado un informe con varios “casos reales” que justificarían que sí existe ánimo de lucro en las operaciones dado que “el conductor tiene que realizar el trayecto, y el pago de las plazas es un añadido”.

No es la primer vez que una empresa de las consideradas hijas de la ‘economía colaborativa’ se sienta en los tribunales. La plataforma de transporte con conductor Uber, vio como la patronal del taxi arruinaba su negocio en España, teniendo que readaptarlo al de servicio de conductores con licencia LVT recientemente estrenado en Madrid.

Confebus, pretendía también conseguir la suspensión cautelar de las actividades de BlaBlaCar en España hasta la resolución final, petición que fue rechazada por el magistrado el pasado 1 de febrero y que permite a la plataforma de transporte en carretera seguir operando con normalidad hasta que el responsable del juzgado de lo mercantil número 2 de Madrid dicte sentencia.


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