Brexit

¿Qué consecuencias tendría el Brexit para el comercio electrónico?

La separación de Gran Bretaña a la Unión Europea, conocido popularmente como Brexit afecta a todos los miembros. ¿Pero en qué podría afectar a los pequeños comercios españoles? Trusted Shops, sello de calidad de las tiendas online europeas, explica cinco claves para los comerciantes online y las analiza las posibles consecuencias que acarrearía la potencial salida de Reino Unido de la Unión Europea.

El Brexit puede suponer un salto hacia atrás para el comercio electrónico en Europa.

“Gran Bretaña forma parte de los mercado más fuertes de la UE, y con la llegada del Brexit, una importante parte del mercado interior desaparecería”, señala Rafael Gomez-Lus, experto legal de Trusted Shops en España.

Impuestos de aduanas y aranceles

Aparte de la complicación de los trámites burocráticos, se volverían a aplicar los distintos impuestos que fueron anulados con la libre circulación de mercancías. Así se añade un sobrecoste a los clientes que quieran comprar desde la Isla en un comercio online español.

Por ello, unas compras transfronterizas más caras, resultan menos atractivas para los clientes, con la consecuente repercusión en la pérdida de compradores.

Costes de exportación

De manera inversa, aquel comercio español que desee adquirir algo desde las islas inglesas tendrá dificultades con los costes, más que grandes empresas, la cuales fácilmente desarrollan cooperaciones estratégicas de distribución para poder repartirse entre varias los costes.

La protección de datos

En lo que respecta a la transferencia de datos de proveedores de servicios británicos, según Trusted Shops,  al Reino Unido se le etiquetará como “país seguro” al salir de la Unión. Esto supondría que al ser un país que estaba dentro del acuerdo, no aparecerán cambios notables, por lo que se tratará como un intercambio de datos dentro de la UE.

Repercusiones sobre la legislación

La legislación que afectan a los comercios electrónicos de toda la UE se han armonizado y unificado, estando bajo la jurisdicción del Tribunal de Justicia Europeo. Si se produjera el Brexit, la jurisdicción de todo comercio británico recaería de nuevo en sus propios tribunales.

Pero desde Trusted Shops recuerdan que, sin excluir una modificación drástica, el Reino Unido apenas ha hecho uso de la flexibilidad que dispone para aplicar su criterio en normativa relevante al e-commerce.

¿Con qué se encontrará el consumidor?

En el peor de los casos, desaparecerían todos los privilegios que el mercado interior europeo ofrece. Así, todo consumidor tendría que pagar impuestos de importación y aranceles según los impuestos estipulados de cada país, añadiendo el hecho de que habría ciertos productos que no se podrían comprar, ya que sólo pueden comercializarse legalmente en la UE con la declaración CE de conformidad.

En el mejor ellos, si llega el Brexit, se podría producir una adhesión en el Espacio Económico Europeo, como en el caso de Noruega. Así, las islas británicas reconocerían la libre circulación de personas, mercancías, servicios y capital, además de la soberanía de los tribunales europeos en estos ámbitos.


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