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Wonowo: “El turismo colaborativo es una alternativa al tradicional, pero no lo va a sustituir”

Entrevista a Jesús Mora, cofundador del buscador WONOWO, el primero dedicado a servicios del turismo colaborativo. 

wonowo

Un madrileño que tiene la novia en Cádiz y un día se harta de estar siempre buscando en unas páginas y otras para encontrar billetes de AVE más baratos. Es así como Jesús Mora y su socio, Guillermo Contreras –ambos ingenieros de formación— deciden crear una aplicación para buscar billetes y poder crear mesas compartidas para que los billetes de tren salieran más baratos. Pero la gente que quiere viajar por menos también opta por medios como Blablacar o Amovens, y también se hospeda en AirBnB, así que deciden añadir estas plataformas también a su app. “Y nos dimos cuenta de que habíamos hecho un buscador de economía colaborativa”.

Con una simple estructura de negocio ‘a lo Trivago’, el buscador Wonowo se ha convertido en el primero dedicado a servicios del turismo colaborativo, con el que se puede programar un viaje de principio a fin exclusivamente a través de plataformas de economía colaborativa: compartir trayectos, alojarse en casa de alguien e incluso hacer actividades turísticas organizadas a través de Trip4real en el que los locales de una ciudad hacen de guías turísticos.

Como toda startup que se precie el primer empujón vino con un capital semilla, que ahora refuerzan con un fondo Enisa recién confirmado. En apenas dos meses han ampliado su ámbito de acción de Madrid a las 130 ciudades españolas más importantes, y en breve pasarán a 7.000 localidades en todo el territorio. De la mano de uno de sus ideadores, Jesús Mora, analizamos el trepidante despegue de esta plataforma que toma su nombre de una raza de monos que lo comparten todo, los bonobo, (pero que adaptados al entorno web se convierten en ‘wonowo’).

 

El negocio de las aplicaciones está claro que está en auge, pero ¿qué os hizo lanzaros al mundo de la economía colaborativa?

En estos últimos años es que ha crecido tanto la economía colaborativa que los grandes inversores han invertido mucho en el sector. Al igual que en AirBnB, una de las más representativas, hay otras diez empresas que cada vez son más poderosas y todas ellas basan su negocio en llevarse comisiones. Nuestra novedad es que damos a conocer a la gente empresas menos habituales que también ofrecen servicios dentro de lo que se conoce como economía colaborativa.

Lleváis en el mercado apenas un par de meses, y ya contáis con grandes del sector como BlaBlaCar o AirBnB, ¿cómo se consigue el sí de este tipo de actores?

Como toda startup queríamos empezar viendo si esto funciona. La cosa está yendo incluso más rápido de lo que imaginábamos, porque queríamos ir pasito a pasito y ahora estamos yendo por así decirlo de salto en salto. Como empresa nos constituimos en abril de año pasado e hicimos principalmente trabajo de programación y mucho de captación de compañías para ir uniendo a la plataforma. Hemos tenido una acogida mayor de lo que pensábamos.

Vuestra idea de negocio también se enmarca en un nuevo concepto de turismo cada más creciente en nuestro país, ¿cómo creeis que está siendo el impacto en España de este denominado turismo colaborativo?

En España está creciendo muchísimo especialmente por nuestra cultura, en general somos muy abiertos. Blablacar, por ejemplo, sigue creciendo. Hace tres o cuatro años era por así decirlo una actividad un poco marginal, ahora están cerca de los 3.000.000 de viajeros.

Está claro que el turismo colaborativo se ha convertido en una opción alternativa al turismo tradicional pero que no lo va a sustituir. Al final hay gente que por comodidad prefiere el turismo convencional pero hay un salto de la sociedad que cree en esto de la economía colaborativa y no solamente porque es más barato sino simplemente porque lo que le gusta es programar el viaje, conocer gente, tener anécdotas.

Vosotros centráis vuestros servicios precisamente en este nuevo viajero ¿cómo es ese turista 3.0 al que os dirigís?

Básicamente son las nuevas generaciones, la conocida como ‘milenials’. Gente joven, sin perjuicios, abierta a la economía colaborativa, que lo hace todo de una manera electrónica y que no tienen reparos a la hora de compartir con desconocidos sus viajes como sí pueden tener otras generaciones.

¿Hay cierto gap generacional en el turismo colaborativo?

En cierto modo sí. Cada vez menos, pero sí creo que hay generaciones un poco más mayores que siguen teniendo ciertos prejuicios y no están tan ligados a lo que son estas nuevas generaciones que van saliendo que lo hacen todo por internet y con el móvil.

Decías que crees que quien opta por el turismo colaborativo también lo hace por la experiencia pero lo cierto es que el boom de este fenómeno en España ha coincidido con los años ligados a al crisis ¿es casualidad?

Creo el boom principal ha venido motivado porque las tecnologías lo han permitido. Al final la economía colaborativa es lo que se ha hecho de toda la vida: yo que siempre he vivido a las afueras de Madrid y aprovechaba que mi vecino iba al centro para aprovechar e ir con él; o mi primo que tenía una casa en la playa, pues si la iba a usar le decía que me dejara ir.

Lo que han permitido las nuevas tecnologías es que eso que se hacía con un circulo muy cerrado y cercano de personas, se pueda hacer con gente que de primeras no conoces y no puedes saber si son de fiar o no. Ahora, gracias a lo que va opinando la gente en estas plataformas se ha resuelto ese problema.

Que la crisis ha afectado para bien en este sector creo que sí, porque también hay una parte de gente que utiliza la economía colaborativa para ahorrar, aunque sinceramente creo que ha venido para quedarse.

De hecho, las plataformas para compartir viaje o alojamiento son en cierta espacios comunitarios donde la gente interrelaciona.

Ese es otro de los factores del éxito. Hay gente que empiezas hablando con ellos y te dicen, pues me fui de viaje en Blablacar y acabé de fiesta con otro de los que iba en el coche, o he coincidido varias veces en trayectos y hemos acabado siendo colegas. Incluso conocemos a gente que ha encontrado a su pareja en este tipo de viajes.

Al final la gente al final cuando viaja lo que quiere es tener anécdotas, poder contarlas y compartirlas. Y precisamente la economía colaborativa lo que te da es la oportunidad de tener mejores anécdotas.

En este caso, las plataformas de servicios van más allá, acaban convirtiéndose en auténticas comunidades online, con su mensajería, chat, imágenes compartidas, círculos de confianza… ¿Estamos ante un nuevo paradigma del concepto de redes sociales derivados de estas plataformas?

La verdad es no que nunca lo había pensado de esa manera pero al final es lo que está sucediendo: existía un problema, que era la necesidad de generar confianza. En este sentido las grandes del sector han trabajado mucho para crear unas estructuras para que alguien que quiera montarse en el coche de un desconocido pueda saber si la persona con la que viaja es de fiar o no. Al final es como cuando vas a un restaurante y ves las típicas webs de recomendaciones, hay más posibilidades de que esté bien el restaurante si todo el mundo le da cinco estrellas. Al final se ha integrado una especie de Tripadvisor para generar confianza que es generalmente el principal problema que tenía el sistema… Pero no creo que como red social se le vaya a hacer nunca la competencia a Facebook.

Nunca se sabe, pero el hecho es que cada vez están más cerca del sistema de creación de lazos de confianza y de la mítica teoría de los seis grados.

Realmente la economía colaborativa se basa en eso, en ir creando lazos. No se me había ocurrido pero es una especie de red social diferente, se van creando lazos a base de la confianza y al final si tú vas a un sitio y te gusta pues repites.

Y tanto que la gente repite, a tenor de vuestro crecimiento, pero ¿cómo os afectan a vosotros las incertidumbres regulativas por las que están atravesando los actores del sector como Blablacar, Cabify, AirBnB que andan de litigios?

Nosotros no tenemos problema, en el sentido de que nosotros simplemente redireccionamos. Toda la acción se acaba haciendo en la empresa y al final nos puede afectar en caso de si se prohíben las actividades de estas empresas, nuestro buscador dejaría de tener sentido porque estaríamos redireccionando a acciones ilegales.

¿En qué creéis que acabará todo este embrollo legal, y empresarial?

Para nosotros es como poner puertas al campo, es decir, es una nueva opción que ha venido para quedarse. Las nuevas tecnologías precisamente lo que ofrecen son nuevas vías de negocio, no podemos negarnos a ello, lo que hay que hacer ahora es regularlo, de forma que estas compañías compitan con el turismo tradicional pero no intentar acabar con ello simplemente porque modifican cosas que se han hecho toda la vida de una manera.

E insisto, la economía colaborativa nunca va a sustituir al turismo tradicional porque cada público busca una cosa, por tanto, hay que regularlo para que todos tengan unas normas a las que deban atenerse y se llegue a un marco en el que todos estemos contentos.


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