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10 años con Napster

Su nombre tal vez no le resulte más que lejanamente conocido, pero Shawn Fanning es uno de los personajes más influyentes en el mundo de la tecnología en la última década, para muchos comparable a apellidos del renombre de Gates, Jobs, Brin o Page.

Si le recuerdan que Fanning es el creador de Napster, y por tanto uno de los principales impulsores del cambio en el modelo de distribución de la música digital, entonces ya puede empezar a atar cabos.

Hace una década ya existían otros servicios de intercambio de archivos, pero Napster consiguió extender el concepto P2P (peer-to-peer, o de particular a particular) a millones de internautas, gracias a una interfaz intuitiva y fácil de usar, que mostraba un listado de los archivos disponibles en cada ordenador conectado. Napster permitía el intercambio de archivos digitales de modo simple, rápido y con copias de calidad en formato mp3.

En 1999, Fanning era un estudiante de tecnología en la Universidad de Boston que pasaba más tiempo programando por su cuenta que asistiendo a las clases. Desde comienzos de año llevaba trabajando en un programa que permitía conectar varios ordenadores para compartir e intercambiar archivos de música entre sí.

Fue a principios de junio de 1999 cuando Fanning colgó la primera versión pública de su programa, que en ese momento no parecía otra cosa que una herramienta inocua para entretenerse con los amigos. Nadie podía imaginar entonces que se acaba de plantar una semilla que provocaría una convulsión en la industria musical.

Al principio, Fanning compartió el programa con alrededor de 150 conocidos a través de IRC. El boca-oreja se encargó de propagar la idea, y rápidamente alcanzó los 15.000 usuarios. Pero el verdadero salto cuantitativo se produjo unos meses después, cuando CNet lo incluyó en su popular web de descargas Download.com. Fanning aparecería poco después en la portada de la revista Wired, considerada la Biblia de la era digital.

Napster también introdujo una nueva forma de descubrir música, a través de chats y contactos online que intercambiaban millones de canciones, a veces bibliotecas enteras. El año 2000 será recordado por muchos melómanos como un paraíso, donde de repente Internet se convertía un espacio en el que encontrar y descargar música de forma ilimitada.

Por ejemplo, en febrero de 2001, se descargaron 2.790 millones de canciones a través de Napster. En su momento de máxima popularidad, el programa alcanzó los 85 millones de usuarios en todo el mundo, cuando la población internauta era mucho más reducida que la actual. No es exagerado calcular que entre un 20 y un 25% de los internautas de comienzos de década utilizaron en alguna ocasión Napster.

El invento pilló por completo desprevenida a la industria musical, por entonces todavía anclada en el CD como formato mayoritario de ventas, y que ni siquiera se había planteado modelos para la distribución de la música digital. Claro que no se hicieron esperar las demandas de las discográficas, que se amparaban en la violación de los derechos de autor para intentar detener un proceso que ya se había convertido en imparable.

Tras varios procesos judiciales, Napster cerró sus puertas en el año 2002. Mantuvo el nombre y el logotipo para posteriormente refundarse como un servicio de suscripción musical (esta vez, con todas las de la ley) que no llegó ni de lejos a alcanzar el éxito del programa original.

También Fanning ha lanzado otros proyectos en Internet que han pasado con más pena que gloria, como Snocap, un mercado para licencias y distribución de contenidos digitales, o Ruptura, una red social para desarrolladores y aficionados a los videojuegos, que fue adquirida en 2008 por Electronic Arts.

Pero no cabe duda de que su legado principal siempre será Napster, un programa que cambió el concepto de ordenador como medio para consumir entretenimiento. Algo que incluso iTunes, YouTube, Hulu.com y muchos otros le deben agradecer todavía hoy a Napster


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