10 claves para ahorrar en la factura del móvil

Rebajar la factura del teléfono móvil está al alcance de cualquiera. Jesús Ruiz, director general de Telcomunity, expone diez claves para lograr ahorrar en la factura telefónica. Estas recomendaciones son válidas tanto para empresas -grandes y pymes- e instituciones, como para particulares.

1- Valorar el coste de las medidas a tomar.

Es muy importante cuantificar el coste directo o indirecto de las medidas de ahorro que se quieran implantar, ya que puede que dichas medidas superen con mucho el posible ahorro derivado de las mismas. Por ejemplo, el que un gerente dedique mucho tiempo a realizar un estudio o ejecutar acciones que resultarán en optimizaciones que, traducidas a dinero, apenas cubren el coste de las horas de dicho gerente. Lo mejor es hacer un análisis de sus costes y el mercado, al menos una vez al año.

2- No dejarse engañar por las letras pequeñas.

Aunque es un tópico conocido, el 60% de las ofertas y promociones son engañosas o facilitan el malentendido. Esto a pesar de estar prohibido por la Ley de Consumidores y Usuarios (que no protege a empresas ni autónomos). Es importante saber no sólo qué se contrata, sino exigir un documento por escrito donde se reflejen dichas condiciones en el momento de firmar o contratar un plan, tarifa especial, etc. En muchas ocasiones los operadores cambian o modifican sus tarifas y cumplen legalmente informando en sus facturas o a través de un comunicado en su página web. Pero lo que no hacen es informar de los derechos de sus clientes a hacer cumplir sus contratos, oponerse a cambios desfavorables o, incluso, rescindir dicho contrato con perfecto derecho a conservar su numeración.

3- Valorar las ofertas de forma anual y no a corto plazo.

Es muy común ver o recibir ofertas de terminales, o tarifas a precios o costes muy atractivos. Hay que tener cuidado, ya que el 70% de estas ofertas tienen duraciones o plazos límites, a partir de los que el ahorro de los primeros meses se ve erosionado y superado. Y, lo que es peor, normalmente obligan a permanecer bajo esas condiciones durante varios meses más.

4- Conocer el perfil general de gasto y qué usuarios lo varían.

El mejor ejercicio es saber qué tipo de usos son los que suponen el 60%-70% del coste bruto de nuestra factura. Es muy habitual que los comerciales de los operadores ofrezcan tarifas planas o grandes descuentos sobre usos que realmente no suponen ni un 20% de nuestra factura. Igualmente importante es saber qué líneas son las que generan mayor gasto, y si su perfil de uso es igual al resto, o presentan alguna particularidad que hace que sea más atractiva una oferta o plan específico para dichas líneas.

5- Cuidarse de las tarifas planas.

No hay que olvidar que los operadores se rigen por el ARPU (Average Revenue Per User, o rendimiento medio por línea), es decir, que lo realmente importante para ellos es que una línea les dé una rentabilidad anual acorde con sus objetivos. Por eso, normalmente lo que buscan los operadores con las tarifas planas es asegurarse el mínimo de ARPU sobre línea o tipo de uso anual, asegurándose de que su oferta esté limitada, con el fin de no perder dinero en caso de un uso intensivo de dichas líneas. Hay que tener cuidado y analizar las clásicas notas al píe que mencionan un número de minutos tope, que los excesos de uso de una línea no sean compensados por los defectos de otras, o que los ‘bonos’ no usados por una línea serán facturados y no sirven para cubrir los excesos de esa misma línea al siguiente mes. En definitiva, es mejor negociar un precio justo y competitivo para cada tipo de uso según el volumen real de gasto del conjunto de líneas mes a mes.

6- Conocer los derechos y cauces de reclamación.

Se puede afirmar que en España no existe una regulación que defienda o determine en detalle las obligaciones de los operadores frente a sus clientes, y mucho menos aún si éstos son empresas o personas jurídicas. Tan sólo se reconocen unos principios básicos de derechos, y un único cauce real de reclamación a través de la Secretaría de Estado. De más está decir que es lento y en muchas ocasiones ineficaz, ya que dicho organismo se reserva el derecho a no pronunciarse o dictaminar. Pero no por ello queremos decir que no se debe reclamar; al contrario, debe hacerse. En este sentido, es muy importante exigir el número de referencia de cualquier reclamación por escrito.

7- ‘Mejor libre que atado’.

En muchas ocasiones, por ahorrar 150 € en el coste de un terminal, acabamos comprometiéndonos durante meses bajo unas condiciones que suponen un coste muchísimo mayor al de la factura anual. Además, los operadores cada vez dan un peor servicio postventa, ya que no sólo no es su negocio, sino que no es un negocio rentable para ellos. Por esta razón, terminan utilizando los cauces normales de reparación en garantía de los fabricantes, haciendo de intermediarios. En resumen, es aconsejable comprar terminales libres o utilizar puntos sin compromiso de permanencia para aquellos terminales de uso normal, y reservar las bolsas de puntos para aquellos terminales costosos que sí son fuertemente subvencionados, o por los que sí vale la pena firmar un compromiso de permanencia si dicha firma va acompañada de unas condiciones que amorticen dicho coste.

8- Valorar el trato y nivel de servicio.

En muchos casos el trato con el comercial o el distribuidor de un operador concreto puede marcar la diferencia entre permanecer o cambiar de proveedor. Es importante comprender que estos distribuidores independientes son fuertemente presionados a su vez por los operadores, por lo que, en muchas ocasiones, lo que se consigue presionándolos demasiado para que nos rebajen el precio es un deterioro del servicio o de la atención más o menos personalizada. En este sentido, cada cual debe valorar dónde se sitúa el equilibrio entre el servicio y el precio.

9- Atención con los nuevos servicios y tecnologías.

Los operadores bombardean diariamente con mensajes sobre nuevos servicios o aplicaciones que se pueden utilizar desde el móvil, casi siempre de manera sencilla y con un coste bajo. No obstante, estos nuevos servicios son los que pueden dar un mayor susto al usuario, ya que las tarifas fuera del período promocional o del tope de uso incluido en la promoción se disparan considerablemente y son de difícil revisión, ya que los operadores, por ahora, no están legalmente obligados a aportar demasiada información, por ejemplo, sobre la conexión de datos, o lo que se ha descargado de un portal de Internet, etc. Una buena medida es asegurarse de solicitar –y que quede constancia por escrito- que dichos usos sean bloqueados, y que dispongan de él sólo aquellas líneas que realmente lo necesiten. Mucho cuidado también con los mensajes de valor añadido recibidos y con otros tipos de servicios de valor añadido. Este tipo de usos en su conjunto puede suponer hasta un 20% del coste anual en sus
Telecomunicaciones.

10- Huir de la portabilidad por sistema.

Más aún cuando el motivo para el cambio es que el operador actual no quiere facilitar un nuevo terminal a coste reducido o gratis. Recordemos que los terminales tienen un coste real, que los operadores también tienen que pagar un precio al fabricante ya que no se los regalan. Además, el proceso de cambio de un operador a otro suele ocasionar muchos problemas; incluso pérdida de numeración por trabas técnicas o burocráticas. El único motivo para solicitar una portabilidad de operador debería ser que las diferencias de coste de las telecomunicaciones entre ambos disten en más de un 20%, y que dicho porcentaje cubra con creces las penalidades vigentes por compromisos de permanencia en el momento de la portabilidad.

En resumen, cada uno debe usar el sentido común y aplicarlo a su caso concreto, siempre con la calculadora en la mano y no con los números del comercial de turno.


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