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10 consejos para evitar el síndrome post-vacacional

Mañana, día 1 de septiembre, es la fecha en que muchos españoles se reincorporan a sus puestos de trabajo después de las vacaciones de verano.

Por este motivo la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles ha hecho pública hoy una serie de recomendaciones para hacer más llevadera la paulatina vuelta a la normalidad y evitar así los efectos del llamado síndrome post-vacacional.

En palabras de Ignacio Buqueras, Presidente de la Comisión Nacional, gestionar adecuadamente nuestro tiempo es la mejor manera de evitar que la vuelta a la normalidad suponga un trauma para los trabajadores. “Si todos tuviéramos el hábito de seguir unos horarios más racionales, tanto cuando estamos trabajando como en nuestro tiempo de vacaciones, la vuelta a la rutina no debería representar ningún problema. Lo malo es que los españoles al llegar las vacaciones nos olvidamos de esto por completo”.

Según la Comisión Nacional, la última semana de agosto y la primera de septiembre deberían servir como periodo de transición entre el periodo vacacional y el regreso a la rutina diaria. Sin embargo, la realidad es que cuando nos encontramos a mediados de septiembre, muchos españoles siguen sin estar en plenas condiciones para trabajar y volver a la normalidad.

1) Llegar a tu hora

La puntualidad es el primer mandamiento de unos horarios racionales. Nos permite aprovechar más nuestro tiempo. Si somos escrupulosos con la hora de entrada a trabajar, estaremos más legitimados para serlo también con la de salida.

2) Aprovechar el tiempo

El tiempo es limitado y fácilmente desperdiciable. Ocho horas de trabajo dan para mucho y deberían ser más que suficiente para cumplir las tareas del día. Pero es necesario mentalizarse para aprovecharlo al máximo, evitando dispersarse en otras distracciones.

3) No robar el tiempo a los demás

Si nuestro tiempo es importante, el de los demás no lo es menos. Si es grave perder tu propio tiempo aún es más grave hacérselo perder a los demás. Puntualidad, evitar las reuniones innecesarias, no arrastrar a nuestros compañeros, jefes y subordinados a actividades improductivas, etc. son premisas clave para este propósito.

4) Salir a tu hora

Algo tan sencillo como salir a nuestra hora es muy importante para mantener alta nuestra motivación. Hay que reivindicar el derecho que nos asiste a salir a la hora convenida, sobre todo si hemos sido productivos y hemos cumplido con nuestro trabajo. La perspectiva de salir a la hora nos da la sensación de que controlamos nuestro tiempo.

5) Aumentar nuestro ratio de productividad

España es uno de los países en que más horas se pasa en el trabajo, y sin embargo, es también uno de los menos productivos de nuestro entorno. Podemos combatir esa tendencia aprovechando mejor el tiempo que pasamos en el trabajo. Trabajando menos tiempo, pero mejor. Hay que potenciar la cultura de la eficiencia más que la de la presencia.

6) Reducir el tiempo de las comidas

En España se dedica demasiado tiempo a la comida, la sobremesa, etc. Si nuestro tipo de trabajo y nuestra empresa lo permiten, es preferible emplear media hora o incluso una hora menos en la comida y dedicarlo a trabajar. Será tiempo que luego ganaremos para salir antes.

7) Dedicar un espacio a la familia y al ocio

El síndrome post-vacacional tiene su raíz en que tenemos la impresión de que al terminar las vacaciones sólo vivimos para trabajar. Por eso es imprescindible dedicar tiempo para nosotros mismos y para nuestra familia. El día es muy largo, y no hace falta estar de vacaciones para disfrutar de esos aspectos esenciales de la vida.

8) Dormir más

La impuntualidad, la baja productividad, la escasa motivación y otros problemas vinculados al síndrome post-vacacional tienen su origen en nuestros malos hábitos de descanso. España es un país en el que se trasnocha mucho y se duerme poco. Podemos mejorar nuestra calidad de vida adelantando la hora de acostarnos.

9) Planificar

Planificar nuestro tiempo es la manera más eficaz de aprovecharlo al máximo sin tener que trastocar nuestros horarios. Así evitaremos que las distintas parcelas de nuestra vida (trabajo, ocio, descanso) interfieran unas con otras. Aconsejamos seguir la regla de los tres ochos (8 horas para trabajar, 8 horas para el ocio, 8 horas para descansar).

10) Desterrar las jornadas interminables

Volver a la rutina de trabajo no equivale a mudarnos a vivir en la oficina. No podemos pasar de no hacer nada en absoluto en vacaciones a volver a meternos entre pecho y espalda jornadas maratonianas de trabajo.


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