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10 razones por las que el final de los PCs aún no está cerca

Estamos rodeados de netbooks, portátiles, smartphones y artefactos de pantalla táctil, más los que están por llegar. Con ese panorama, parece que el clásico PC se está convirtiendo en una antigualla con los días contados: demasiado estático, demasiado poco innovador.

Por ejemplo, un reciente estudio de Forrester predecía un boom en la venta de tablets en los próximos años, que ganarán peso en el sector informático a costa del PC: si en 2008 los ordenadores de sobremesa suponían el 45% de las ventas del sector en EEUU, en 2015 sólo alcanzarán el 18%.

Y sin embargo, tal vez sea precipitado empezar a hablar de la “era post-PC”, un término que empleó hace unos días Steve Jobs durante su intervención en las conferencias D8 organizadas por el Wall Street Journal. Un sinónimo de la “era iPad”, y otro frente de batalla abierto por el CEO de Apple.

En la revista PC World encontramos diez razones por las que todavía no ha llegado la hora de enterrar al PC:

  1. Tablets: ¿será esta la buena? La misma Apple empezó a planear algo similar a un tablet nada menos que en el año 1993, y Microsoft también planeó durante años artefactos similares que no llegaron a cuajar. Los aparatos actuales han superado muchas deficiencias técnicas y prácticas, pero está por ver si la demanda se mantendrá o será cuestión de modas.
  2. Los PCs se siguen creciendo: durante los peores años de la crisis, la demanda de ordenadores de sobremesa, portátiles y servidores (igual que muchos otros productos) ha caído, pero las ventas se han recuperado en este 2010: los analistas esperan un crecimiento de las ventas mundiales de PCs de alrededor del 20%.
  3. Los subidones no son realistas: el mejor ejemplo en la industria tecnológica es el de Segway, el aparato anunciado como la revolución del transporte que se quedó en pasatiempo de turistas y medio de locomoción en los aeropuertos. Jobs confía en que el iPad revolucionará el consumo digital, pero TVs, reproductores Blu-ray, smartphones, dispositivos multimedia y hasta el PC también tiene algo que decir.
  4. Precio: la competencia en el mercado de PCs hace que los precios presionen continuamente a la baja. Por ejemplo, hoy en día es posible encontrar un portátil con pantalla de 15 pulgadas, 500 GB de disco duro y multitud de prestaciones avanzadas por 500 euros o menos. Compárese con el precio y las prestaciones del iPad, que se vende a partir de 488 euros.
  5. Los dispositivos móviles son menos versátiles: infinidad de páginas, aplicaciones e infraestructuras están creadas para verse en un PC, y la transición a las tablets (si es que se produce) será lenta. Además, un PC sirve también para conectar periféricos o escribir en un teclado físico, no uno virtual.
  6. Los dispositivos móviles se adaptan peor a las aplkicaciones de negocios: muchas necesidades de los departamentos de IT de las empresas no se pueden cubrir en los aparatos “post-PC”, empezando por el hardware adaptado al a seguridad: lectores de huella digital, encriptación de datos, etc.
  7. La tecnología en la nube no es del todo fiable: los nuevos dispositivos implican movilidad, y éstos conllevan tecnología on the cloud. Sin embargo, las experiencias hasta la fecha seguramente no convencerán a todo el mundo para sustituir la palpable cercanía de sus discos duros por los etéreos servidores remotos.
  8. El cloud computing no sirve para todo: cualquier aplicación que requiera de gran cantidad de tráfico de datos, por ejemplo los juegos online o un servicio de videoclub online, necesita también de un hardware potente que la sostenga. Y ahí, los PCs son imbatibles frente a la ligereza de los tablets o los netbooks.
  9. Sistemas operativos: con los dispositivos móviles está el problema de diseñar nuevos sistemas operativos que sean tan eficientes como los que utilizamos en el PC, pero igual de completos en un aparato que generalmente tiene menos recursos para albergarlos. Además, obliga al usuario a aprender a utilizarlos desde cero.
  10. Los PCs son como de la familia: estamos tan acostumbrados a usar el teclado y el ratón que no será sencillo reemplazarlos, aunque tocar una pantalla sea lo más. Una verdadera revolución informática sólo se producirá si las aplicaciones e interfaces de uso para las tareas más habituales también evolucionan.

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