BAQUIA

La avaricia rompe el saco

Uno de los grandes problemas de las start-ups, sobre todo cuando tienen éxito, es la validez de los accionistas y su relación con los emprendedores y el management. Si ya se dice que las familias se vienen abajo por desacuerdos económicos, eso es todavía más corriente en las empresas en las que se intuye una gran revalorización. Los buenos accionistas soportan o ayudan al emprendedor a alcanzar la meta, los malos intentan posicionarse de tal manera que puedan bloquear lo que sea para, con un chantaje continuo, sacarle partido individual para ellos. Un inversor, como en un matrimonio, cuando muestra este tipo de comportamiento, debe tratarse de “divorciarlo”. No siempre es fácil, pero siempre es conveniente. Se gestiona mal con la losa al cuello de un accionista que está constantemente amenazando y te obliga a documentar ante notario todo lo que haces. Esto no quiere decir que el trato tenga que ser siempre un campo de violetas. El inversor tiene que defender su dinero y dar información a sus propios inversores pero eso no tiene porque pasar por el abuso y el chantaje. Claro que, a veces, el chantagista es el emprendedor o el management. Tan malo lo uno como lo otro.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios