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No he dicho que experiencia mate la innovación

Mi anterior post se ha malinterpretado. No se trataba de decir que, con la edad se pierde la capacidad de innovar. Juan Luis Villar Mir, hoy un jovencito de 75 años, empezó su carrera como empresario cuando tenía 57 años. Hoy, 18 años después, tiene un conglomerado líder en varios sectores de la actividad industrial y de servicios. Lo que quería decir es que, en la mayoría de los casos, la gente con experiencia en un sector, tiene la tendencia natural a hacer las cosas como siempre se han hecho y utilizan con frecuencia su experiencia para \”demostrar\” porque una cosa no puede cambiarse. No era un tema de edad, era un tema de actitud. Hay viejos de 15 años y jóvenes de 75, depende de la actitud. En lo que si ayuda la juventud es en el esfuerzo y el grado de entusiasmo que se puede conseguir. Se estusiasma uno más rápido con 25 que con 50 años pero, también aquí, hay excepciones. Un comentario especialmente interesante es el de José Valle que escribía: \”Como alguien que aún se considera joven me siento identificado con lo que dice Rodolfo, aunque cuando leo 25 años entiendo que no se refiere a mi generación y en eso me cuesta estar de acuerdo. Los más jovenes pueden aportar una visión distinta de las cosas, igual que lo hará una persona de 35 o una de 70, simplemente son visiones distintas. Pero me cuesta trabajo entender que la innovación y la edad se den la mano, mirando a mi alrededor. Por el 2000 imaginé algo parecido a las redes sociales actuales, ya no era un crío, pero con un enfoque y un modelo de negocio que aún no he visto implementado, lo que no significa que sea mejor o peor que lo actual. Solo puede visualizar este tipo de modelo alguien que tiene, al menos, un conocimiento genérico del medio para imaginar que algo podría ser implementado por esa vía. Es posible que la edad tenga algo que ver con el empuje, con las ganas y la forma de enfrentar la vida, igual que la inconsciencia en los niños, el no tener miedo porque no son conscientes de los efectos de sus actos para sí o para los demás. Pero no creo que la experiencia represente, en si misma, un freno, podría ser una especie de filtro capaz de tamizar toda la información que procesamos. Pero la imaginación no tiene edad, los ejemplos son infinitos, pero si me miro a mi mismo no puedo apreciar grandes diferencias, en ese sentido, con la persona que era hace 20 años. Sigo teniendo ideas disparatadas y faraónicas, la única diferencia es que los procesos mentales que las evalúan se han depurado. Como apunta Juan la forma de mirar la vida del emprendedor debe ser algo innato y, por lo que me han contado algunas personas, con lo que nos morimos. Donde los demás ven un cartel, cualquier cachivache o una persona realizando una tarea, el emprendedor ve una oportunidad, algo que mejorar o un proceso que debería realizarse de otra forma. Y en eso, la experiencia, el conocimiento al fin y al cabo, sí que es un grado. En lo de pontificar estoy plenamente de acuerdo, sirvan las anteriores líneas como ejemplo 🙂 Enhorabuena por el artículo y los comentarios. Saludos Jose\” La experiencia, en efecto, puedo ayudarnos a descubrir oportunidades que, sin conocer el medio, serían difíciles de entender, pero esa misma experiencia, en otros casos, se muestra como un inconveniente para ver nuevas oportunidades que \”pueden destrozar\” paradigmas que damos por sentados.


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