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Lo intento de nuevo

En mi anterior post ha habido mucho revuelo. Algunos  han creído leer en él una defensa del pelotazo,  otros tampoco han entendido la filosofía de lo que intentaba explicar. A ver si ahora me sale mejor.

Lo que prentendía contar es que, para buscar inversores, un emprendedor debe estar cautivado por su proyecto y, al mismo tiempo, entender que éste es de un tamaño suficiente como para interesar a los inversores. Cometí el error de recurrir al Nuevo Testamento cuando mencioné el \”ciento por uno\”. Como alguno si entendió se trataba de una forma de expresar el que, el inversor, busca un alto rendimiento. En realidad, dependiendo del momento de la inversión y de la seguridad de la misma, un inversor puede estar buscando simplemente multiplicar por tres su inversión.

A lo que yo me refería es que hay que saber explicar las cosas desde el punto de vista de un inversor. Por ejemplo, no es lo mismo un negocio basado en una tecnología que vamos a necesitar 3 años para desarrollar, que un negocio que empieza el primer año a facturar. En el segundo de los casos, lo que yo quería explicar es que, un negocio que en el tercer año -según el plan de negocio que presenta el emprendedor- factura 300.000 Euros, no se presta a buscar inversores y se debe financiar con recursos propios y, como mucho \”friends & family\” que quieran echar una mano y esperen una rentabilidad regular a partir del tercer año.

En DAD apostamos por proyectos a largo plazo pero somos conscientes que, los mejores, maduran a menos de 5 años y si consiguen rendimientos muy altos, eso no quiere decir que no nos encante tener en nuestro portafolio empresas de largo recorrido de las que no querremos salirnos, pero ese no es el caso de los fondos de capital riesgo que definen por tiempos concretos y deben desinvertir en los plazos que tiene previsto el fondo.

¿Se entiende mejor ahora?


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