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El iPad y la prensa

¿Puede el iPad cambiar el rumbo de la prensa escrita? Desde luego las aplicaciones que he visto en EE.UU. sobre este equipo, la del WSJ que es la que estuve manejando en especial, es una maravilla pero, dicho esto, habrá que esperar a la versión multitarea que acaba de anunciar Steve Jobs para entender bien el alcance de esta nueva versión que permitirá formatos hasta ahora desconocidos.

La pregunta es ¿Cambiará esto la percepción de los períodicos que tienen los jóvenes? La pregunta es relevante porque no se trata ya de recuperar el camino perdido con los lectores de siempre sino especular como van a relacionarse las nuevas generaciones con las noticias y la opinión escrita y que va a pasar con el posicionamiento de poder que tienen las grandes marcas, todavia hoy, en el futuro.

El problema, mucho más allá de los soportes, es de conceptualización de lo que quiere leer y comentar el lector y si está o no dispuesto a pagar por ello. El mundo entero marcha hacia una revolución \”low cost\”, la gente quiere lo mismo -aunque sea con restricciones- a bajo coste para poder disfrutarlo muchas veces. Eso concuerda completamente con el entorno de Internet: vender muchos pocos en vez de vender pocos muchos.

La prensa tradicional está basada en vender pocos muchos -unos cuantos anunciantes configuran el 80% de sus ingresos- y por eso el cambio de modelo les resulta tan complejo. Estoy de acuerdo con los que creen que la gente en Internet paga por contenidos pero hay que añadir que gente como yo. No estoy seguro de si lo harán mis hijas en el futuro o si prefieren informarse de lo que pasa a través de Facebook o Tuenti que, con el tiempo, albergarán corrientes de opinión y dispondrán de tantos \”opinion liders\” que serán imposible de combatir desde una gran marca por muchos buenos periodistas que tenga. Sobre todo si estos servicios son gratuitos y se financian de forma triangulada por publicidad y patrocinios, será difícil conseguirlo con sus costes actuales y su visión de complacer a sus clientes tradicionales más que escuchar a un público que, por multitudinario y hetereogéneo, es imposible de satisfacer con opiniones \”desde la altura\”.

¿No será el problema que discutimos precisamente, que nosotros no somos quién para enjuiciarlo? ¿Son nuestras conclusiones realmente vinculantes para nuestras siguientes generaciones? o ¿estamos tratando de que dure \”mientras yo estoy\” y después el Diluvio?

¿Existe un modelo low cost de prensa? ¿Que opináis? y no me habléis de la prensa gratuita que es un concepto tradicional de periodismo también orientado al \”pocos muchos\” pero aprovechando el tirón actual de la gratuidad, algo también creciente en Internet pero que no cambia el concepto principal de pocos anunciantes financiando todo el negocio.


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