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Sobre el tejido empresarial español. Mi discusión con Menestro

Seguimos esta interesante discusión con Menestro:

“Gracias por valorar de nuevo mi comentario Rodolfo. Siempre es un placer intercambiar puntos de vista contigo. Pero me temo que no es una cuestión generacional. Es una cuestión de cultura empresarial. (De hecho, y sobre la crisis, no creo que ninguna generación actual haya conocido una crisis como a la que nos enfrentamos. Es difícil seguirles la corriente a los políticos y pretender que todo está bajo control. Hay muchas clases de escasez y la actual, aunque de otra naturaleza, se asemeja demasiado a la americana del 29, pero en España, aunque se estén poniendo diques que la ralenticen. Una cosa es la comunicación y las consignas de “sin novedad y sereno” y otra las cosechas) como mantengo, es una crisis de cultura empresarial. No disponemos de las medicinas para detener la progresión por la estructura económica del tejido productivo. Es una gangrena sistémica del sistema financiero y empresarial tradicional de este país.

Es como si a un ordenador le hubiese invadido un virus y estuviese borrando todos los archivos del sistema. Simplemente la recetas tradicionales aprendidas y difundidas entre nuestra clase empresarial y productiva no van a frenar esta progresión. No hay recetas clásicas para obtener buenos resultados de las empresas, y no disponemos de la vacuna que inmunice el sistema en su declive. Es un enfermedad que se asentado en la raíces de nuestra cultura empresarial y está minando todo el organismo social. Suena duro, pero esa es la realidad. Hace poco el escritor Muñoz Molina arremetía contra el deseo de protagonismo de los políticos que ha desplazado a los auténticos acreedores de esa calidad y condición, que es la sociedad, la auténtica protagonista de la riqueza de un país, y el conocimiento, y que han sido desplazados por el afán de protagonismo de los políticos.

Pues bien, en el mundo empresarial sucede exactamente lo mismo. La toma de decisiones y lo que se conoce como “power dynamics” en las organizaciones, impiden una correcta adaptación que balancee la escora económica. Las personas con capacidad de tomar decisiones ejecutivas están defendiendo su propia posición, lo que debilita a toda la organización y sustrae los recursos necesarios para hacer frente a la nueva situación de los mercados.

Hacer un cliente no es hacer un beneficio o crear mercado. Puedes tener muchos clientes y ningún beneficio, o muy bajos. Y eso no va a cambiar con el tiempo. Las olas están rompiendo contra los diques y estos no van a soportar esa presión, como sucedió con el Katrina.

Contra esta situación se ha lanzado la consigna de la “sostenibilidad” que en el fondo no es más que otro termino de marketing político carente de contenido. Esa consigna pretende desarrollar nuevos productos, con viejas herramientas y una deficiente implementación de la misma. El resultado no está haciendo esperar, y evidentemente el único “barco sostenible” es el que es capaz de generar su propio desplazamiento, no el que está flotando a merced de la corriente.

Todo esto puede parecer muy metafórico y dramatizado, pero es solo una descripción generalista. Muchos han olvidado todo lo que se aprendió sobre la cultura empresarial del siglo XX y se han dejado mecer por una economía alcista, que no ofrecía resistencia, y no es por las nuevas generaciones. Estos simplemente han sido “amamantados ” en esta cultura y evidentemente ahora están desnudos ante las nuevas circunstancias. Yo los denomino “el becariado” la clase productiva que anteponía la precariedad y el curriculum a la formación. Personas que percibían sueldo mileuristas desempeñando funciones vitales en las empresas.

Esa cultura ya se puede dar por extinguida. Ya no hay más becarios aportando valor a bajo coste. No pueden hacerlo. Las organizaciones que no sepan aglutinar el talento y la productividad (sí, yo también me refiero a la que produce beneficios en las cuentas, no al número de horas de trabajo o al “buzz” del que parece muy ocupado) en un medio donde se desarrolle, se irán apagando.

En lo personal y en mi experiencia, puedo parecer muy idealista, pero he visto empresas con inversiones de decenas de millones de euros como se transformaban en miles de m2 de oficinas deshilachadas y decenas de empleos perdidos. Y todo dependía de una decisión errónea. Un elemento que no encajaba en el puzle. La diferencia entre ganar mercado y obtener beneficios progresivos o perder. Para mí, es como para un cirujano. Soy muy exigente con mi propio trabajo, si alguien comete un error (el anestesista, el radiólogo) y no soy el responsable, experimento la misma sensación que cuando fallece un paciente. Mañana y dentro de 25 años habrá más pacientes esperando de mis habilidades. No es culpa mía.

Me estoy alargando mucho. Pero hay una frase que resume muy bien toda la situación; antes se decía “lo que no sabes no puede hacerte daño” u “ojos que no ven, corazón que no siente”.

Bien. Repensémosla y aceptemos el hecho de que en la actualidad lo que no conoces será lo que determine el éxito o el fracaso de tu empresa.

Lamento ser tan superficial, pero es el lastre de condensar tanto en tan poco espacio y mi falta de pericia al escribir. Muchas gracias por el hueco y aprecio.

<A HREF=”http://www.elcultural.es/noticias/BUENOS_DIAS/683/Antonio_Munoz_Molina” REL=”nofollow”>http://www.elcultural.es/noticias/BUENOS_DIAS/683/Antonio_Munoz_M…</A>”

Mi comentario:

Estoy de acuerdo con muchos de tus argumentos, Menestro pero, quizás porque soy de naturaleza optimista y estoy en un entorno -Internet- que sigue creciendo, creo que hay que hacerse también una perspectiva histórica. En mi juventud he vivido la experiencia de ser un privilegiado en Alemania, cuando ésta estaba completamente inundada de emigrantes españoles mientras yo dirigía una empresa y, hablando el idioma bien, me sentía como en casa. En esa época, hace menos de 40 años, España no tenía ni una sola empresa entre los Fortuna 500, su mayor Banco hoy, el Santader, apenas era un banquito local que los alemanes se hubieran podido comprar en unas horas a precio de saldo. Desde entonces hemos cambiado mucho y España es un país moderno -si quizás con problemas sistémicos importantes- que, a la sombra de la UE, ha conseguido estar entre las primeras economías del mundo y, sobre todo, situarse entre las mejores empresas globales en sectores tan importantes como Banca, Infraestructuras, Construcción o Turismo. Bien es verdad que tenemos un retraso tecnológico muy importante.

¿No crees que podemos/debemos apoyarnos en todo lo que hemos hecho bien como pais? Quizás haya que cambiar por completo a la clase política desde la derecha hasta la izquierda, buscar unos sistemas de financiación de la política transparentes y pagar a los políticos como si fueran empresarios, según su responsabilidad y por sus prestaciones, de tal manera que tengamos políticos que, independientemente de su partido, piensen en el pueblo que les ha votado y pasemos, en cada generación, a tener algún que otro Estadista que mire al desarrollo de nuestro país en los próximos 100 años en vez de los meses que le quedan para las siguientes elecciones.

Por otra parte, creo que la “internetización” de procesos de gestión y la dispersión global de capacidades que ello permite, requiere, con eso estoy plenamente de acuerdo contigo, un cambio dramático de mentalidad que no es sencillo de asumir en base a paradigmas del pasado.

Os invito a todos a dar vuestra opinión sobre esta discusión que considero de máxima actualidad.


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