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Me encantan los idealistas pero…desgraciadamente, el mundo es otra cosa

Mi anterior post sobre start.ups ha suscitado mayor polémica que lo habitual. Muchos critican el que una start-up no sea siempre una fábrica de ideas nuevas y tan diferente de cualquier otro negocio. Los son, al ser empresas del Siglo XXI, varían mucho sobre las tradicionales. Eso no quiere decir que no haya que gestionarlas bien.

Claro que un emprendedor genial, entre los mejores 3 programadores del planeta, puede llevar a cabo una gran sorpresa y crecer tanto con un modelo desconocido que a los inversores ni siquiera les preocupa si gana o no dinero. Eso es la excepción, en general, las start-ups son copias de otras empresas, en otros países y lo que necesitan es aplicar bien el modelo, gestionar un buen crecimiento y ser más rápidas que sus competidores.

He sido un visionario toda mi vida pero he aprendido que las visiones hay sudarlas si se quiere convertirlas en realidad y no sirve de nada el….pensar que todo se arreglará porque somos muy guays y tenemos una gran idea. Alguien tiene que contratar a la gente, motivarlos y explicarles cuales son los objetivos, mientras mira la caja, las necesidades de infraestructura y paga los impuestos. Todo ellos muy aburrido, pero imprescindible si se quiere crear una gran empresa.

No suele salir bien la especulación. Si no trabajas para crear una gran empresa, es poco probable que lo consigas y a menos que lo hagas, nadie se interesará por ella.


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