Confesiones de un empleado de Apple Store

Aparentemente, los más de 46.000 empleados de Apple trabajan en una gran empresa, y deberían estar contentos por ello. Pero hay por lo menos uno que no está tan satisfecho, y así lo expresa -de manera anónima, eso sí- en la revista Popular Mechanics.

Del anónimo informante sólo sabemos que trabaja en una de las tiendas de Apple, una compañía que es conocida, entre otras cosas, por imponer un secretismo total en torno a su estrategia corporativa. Y parece que tanta incertidumbre afecta incluso a sus propios trabajadores.

Resumamos algunos de los puntos que comenta “míster X”:

Nuevos lanzamientos: “Estamos en la oscuridad total hasta que llega un keynote. No tenemos ni idea de lo que viene y no se nos permite especular, especialmente con clientes. (…) De hecho, evito la sección tecnológica de la prensa para no tener ninguna idea y no comentar nada por error. Prefiero vivir en la inopia.”

Vender MobileMe: “No nos pagan por comisión, pero temes por tu trabajo si no vendes lo suficiente. Se supone que tenemos que vender el servicio de soporte AppleCare con cualquier producto, y honestamente, no es difícil, porque no está mal. Pero también se supone que debemos promocionar MobileMe, y eso sí es difícil de vender. Nadie lo vende.”

El Credo de Apple: “A veces la compañía parece un culto. Como cuando nos dan esos panfletos con frases como “Apple es nuestra alma, nuestra gente es nuestra alma”, o “Nuestro objetivo es producir excelencia tecnológica”. Y una vez hicieron un curso en que nos dijeron cómo trabajar según nuestra personalidad, y separaron a la gente en los que tenían un foco externo y un foco interno. Fue muy raro.”

Cómo hacer que te despidan: “Apple tiene una política de horarios muy relajada. Tienes que llegar tarde 15 veces para que te despidan. Pero si hablas con la prensa o especulas con el cliente sobre el próximo iPad, estás fuera.”

Atención al cliente: “Lo peor es cuando nos toca estar en la Phone Room, que es donde se responden las llamadas a la tienda. El otro día me sentía como en una línea de ayuda a suicidas. La gente a veces nos llama como si fuéramos sus terapeutas. O hay mujeres que quieren que las ayudemos a demostrar que sus maridos las engañan. Normalmente mando a la gente a AppleCare, así no tengo que tratar con ellos.”

Competitividad: “Cuando estoy allí, me empapo de la cultura competitiva. Normalmente soy bastante tranquilo, pero cuando estoy en la tienda es vender, vender, vender. Quiero trabajar duro, que me asciendan y me manden a Genius Bar, que es donde quieres estar. ¿Quién no quiere ser un genio?”
 


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