El acuerdo de Google Books con los editores: injusto, inadecuado y sin razón

Echando un vistazo a la resolución judicial sobre el acuerdo de Google Books con los editores (por el que Google se comprometía a pagar 125 millones de dólares a las editoriales por los 12 millones de libros que ha escaneado), el trabajo de, literalmente, cientos de objetores de todo el mundo parece haber dado fruto.

Esta semana, el juez de Nueva York a cargo del caso ha concluido en su sentencia que dicho acuerdo no satisface los requisitos legales de ser justa, adecuada y razonable.

Los antecedentes de la resolución sobre Google Books le son familiares a muchas personas, e ICOMP se ha pronunciado sobre este tema en numerosas ocasiones en el pasado. Para resumir muy brevemente, la resolución propuesta (que tendría que haber sido aprobada por el Tribunal de Estados Unidos) pretendía exonerar de culpa a Google por haber escaneado (y utilizado para propósitos de búsqueda) más de doce millones de libros sin haber obtenido permiso previo por parte de los poseedores de los derechos de propiedad intelectual, infringiendo de forma flagrante el derecho internacional. La resolución miraba también al futuro y pretendía dar a Google una licencia única para escanear y utilizar las obras conocidas como “huérfanas”, otorgando así a Google el monopolio para el uso comercial de los trabajos y de los datos que contienen.

Literalmente, cientos de objeciones llegaron en masa al Juzgado de Nueva York desde todo el mundo, incluyendo Francia, Alemania, Bélgica, Italia, España, Reino Unido, Suiza, Japón y Nueva Zelanda, así como de autores y otras partes afectadas en Estados Unidos y Canadá. Los gobiernos europeos presentaron quejas, al igual que hizo el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Se escucharon pocas voces a favor.

La resolución propuesta era compleja y en una vista pública llevada a cabo por la Comisión Europea en septiembre de 2009, incluso sus principales impulsores no parecían entender todas las disposiciones (o, al menos, fingían no hacerlo). Las preocupaciones eran de varios tipos y se centraban principalmente en:

– Cómo anularía las nociones aceptadas y los acuerdos internacionales relacionados con los derechos de propiedad intelectual (“expropiaría los derechos de los individuos de forma involuntaria”),

– Cómo serían los efectos negativos sobre la competencia al afianzar el monopolio de Google en búsquedas (“la habilidad de Google para denegar a los competidores la posibilidad de buscar libros huérfanos afianzaría aún más el poder de Google en el mercado de las búsquedas online”),

– Y cómo dio lugar a una preocupación significativa alrededor de la privacidad, al permitir a Google el rastreo de lo que la gente estaba leyendo (“las preocupaciones sobre la privacidad son reales”).

(Las declaraciones han sido extraídas de la opinión del Tribunal de Estados Unidos).

El Tribunal de Estados Unidos estaba de acuerdo con los objetores europeos, además de otros, y encontró que el acuerdo propuesto no era justo, ni adecuado ni razonable. ICOMP y otros actores revisarán con detalle el juicio durante los próximos días y semanas. Aunque es un juicio extenso, sus implicaciones tendrán que ser consideradas de forma cuidadosa. Mientras tanto, ya podemos plantear una serie de conclusiones.

Primero, este ha sido un procedimiento del Tribunal de Estados Unidos, basado en leyes americanas y que ha considerado, primordialmente, los intereses de Estados Unidos. Esto no es una crítica: Google trató de estructurar deliberadamente la resolución para evitar otras jurisdicciones. Ello demuestra que el ecosistema online es global, y que los autores y editores europeos, y de otras partes del mundo, no tuvieron la oportunidad de defender sus intereses en sus propios países, teniendo que hacerlo en un entorno poco familiar como es un juzgado de Nueva York. A pesar de ello, han conseguido lo que se habían propuesto.

Segundo, el intento de disfrazar la resolución como una forma de devolver a la vida viejos libros ha sido desmantelado, saliendo a la luz las verdaderas intenciones. Por supuesto, todo el mundo quiere tener un mejor acceso a trabajos literarios y científicos. En el mejor de los casos, era condescendiente al sugerir que los objetores se oponían a la diseminación del conocimiento. Las preocupaciones eran que Google no estaba siendo claro a la hora de describir sus motivos. La letra pequeña del acuerdo propuesto revelaba que se trataba, primordialmente de que la compañía de publicidad online más grande del mundo pudiera obtener enormes ventajas competitivas a través de lo que el Tribunal de Estados Unidos llamó una “copia descarada y al por mayor, sin obtener previamente permisos sobre la propiedad intelectual”.

Tercero, ¿y ahora qué? Millones de trabajos ya han sido escaneados y Google tiene la información y la está utilizando. Según lo que sabemos, Google no tiene intención de enmendar de forma voluntaria este entuerto y, por lo tanto, mantendrá sus ventajas competitivas. Mientras la negación del Tribunal de Estados Unidos a aprobar la resolución propuesta es una gran noticia para la propiedad intelectual, la competencia y la privacidad, no resuelve el asunto del monopolio alcanzado de facto por Google a través de la explotación no autorizada de la propiedad perteneciente a otros.

Uno de los objetores escribió al Tribunal de Estados Unidos que la posición de Google ante la negociación era “Pues denúnciame”. Esperamos ver las pruebas de un cambio en esa actitud.

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ICOMP (Iniciativa por un Mercado Online Competitivo) es una iniciativa de la industria para negocios y organizaciones involucradas en el mercado online. Su objetivo general es el crecimiento sostenible del Internet y sus objetivos claves son promover la competencia, la transparencia, la privacidad de la información y el respeto a los derechos de propiedad intelectual, así como la adopción de mejores prácticas para promover la creatividad, la innovación y la confianza.


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