Sobre la nueva regulación de la UE en la utilización de las cookies

Por Manuel Díaz Sampedro, Departamento de Gestión de Audea

Las cookies son pequeños archivos de texto, capaces de guardar diferente información, que se almacenan en el disco duro de los ordenadores de los internautas conforme están navegando por Internet.

Al principio, las cookies tenían finalidades bastante inofensivas, como recabar información personalizada sobre el usuario para facilitarle el uso de Internet, por ejemplo, permitir la visualización de las páginas web según sus necesidades. No obstante, con el tiempo su uso se ha orientado principalmente hacía la publicidad, y pronto se ha vuelto más negativo.

Las cookies se han convertido en una herramienta de espionaje capaz de crear perfiles de usuarios, averiguar sus gustos y costumbres, y con esto, hacer unas políticas de marketing mucho más agresivas. De hecho, hay muchos internautas que se quejan del uso abusivo de las cookies.

Existen dos clases de cookies: las de origen y las de terceros. Las primeras las emite el mismo sitio web que se está visitando y sólo él puede consultar la información. Y las de terceros, mucho mas peligrosas, sirven a sus creadores para reconstruir el recorrido de diferentes sitios web que realiza un internauta en la Red de forma individualizada e identificable, por ejemplo, memorizando la información de las páginas donde se detiene, para proporcionarle la publicidad más acorde a su perfil. Especialmente está última función ha sido la más criticada por los internautas, considerándola como demasiado intrusiva y molesta.

La nueva normativa

La Unión Europea prepara una nueva directiva que modificará el uso de las cookies. Aunque entrará en vigor a finales de mayo, ya suscita una gran polémica, puesto que restringirá enormemente el uso de las cookies que hasta ahora hacían los comerciantes y titulares de las páginas web. En este sentido la directiva exigirá a los sitios web que pidan permiso a cada internauta para usar las cookies y para guardarlas en su ordenador.

Los comerciantes europeos de Internet han levantado la voz de alarma, definiendo la directiva como una catástrofe, puesto que les situará en una clara desventaja con respecto a negocios en línea de países extracomunitarios, que no tienen la obligación de obtener el consentimiento explícito de los internautas para utilizar cookies. Además, aducen la falta de operatividad si cada vez que el internauta entra en una página tiene que dar su permiso referente a las cookies, algo que en una sola sesión se podría repetir centenares de veces.

A pesar de las protestas, las autoridades europeas parecen intransigentes en su afán de erradicar cualquier forma de la publicidad agresiva, y recuerdan que los usuarios pueden bloquear fácilmente las cookies desde el menú de opciones de su navegador.

La directiva de la Unión Europea exige además que las solicitudes de permiso sean amigables y sencillas de entender, lo que de facto hará desaparecer tan molestas ventanas emergentes con las que nos están machacando los comerciantes de Internet.


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