The Huffington Post, demandado por blogueros que no cobraban

El desmesurado crecimiento de The Huffington Post ha tenido muchos ingredientes: un claro activismo político, un decidido sacrificio del estilo en favor del posicionamiento, una apuesta por el contenido multimedia y un ejército de blogueros y periodistas, conocidos o no, que escribían sin cobrar.

Esa receta, horneada por Arianna Huffington, ha convertido al diario en una de las páginas con más visitas de Estados Unidos, cabecera de referencia de los medios online y jugoso manjar de la Red, hasta que fue adquirido el mes pasado por AOL, que pagó 315 millones de dólares y puso a Huffington al mando de su división de contenido.

Con tanto dinero cambiando de manos, no es de sorprender que algunos de los que llevan años escribiendo gratis se pregunten si no van a recibir alguna clase de gratificación. Y a la vista de que no sólo no se les paga, sino que la empresa está haciendo despidos, llegan las demandas.

Un grupo de varios blogueros ha presentado una demanda colectiva contra el "Huff" y AOL, afirmando que se les ha maltratado y se les ha ocultado cuántas visitas (y cuántos ingresos) generan sus textos, y señalando que de no ser por su trabajo, la empresa no habría logrado ese atractivo precio de compra.

La cuestión ahora es si la gente que en su día aceptó trabajar gratis tiene derecho a quejarse ahora, reclamando un máximo de 105 millones de dólares en indemnizaciones. En un comunicado, el diario online afirma que la demanda carece de toda base.

Un artículo en la revista del Washington Post Slate afirma que "nos estamos convirtiendo (EEUU) en un país de Winklevosses, que presenta demanda tras demanda cada vez que ve un atisbo de dinero", en referencia a los hermanos Winklevoss, que han presentado varias demandas reclamando parte de Facebook.


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