Francia desconecta a la firma que rastreaba las descargas online

A Francia, la Ley Hadopi le ha salido rana. Primero, porque no funciona y su principal logro ha sido que los usuarios abandonen el intercambio de archivos en favor del streaming de música y vídeos. Segundo, porque no han conseguido celebrar ningún juicio contra usuarios que sí se hubieran descargado archivos. Y tercero, porque la empresa a la que habían contratado no ha sido del todo eficiente.

Hace unos días aparecía, primero en Torrent Freak, y después en los periódicos, el enésimo escándalo de privacidad del año. En esta ocasión se trataba de Trident Media Guard (o TMG), la empresa encargada de rastrear las descargas de archivos protegidos, que durante varios días dejó accesibles las direcciones IP de miles de ciudadanos franceses.

Las autoridades han desconectado los servidores de la empresa de las redes de los proveedores de Internet, evitando sumar más datos a la lista -así que suponemos que este es un buen momento para descargarse algo- y poniendo un parche a la pifia de seguridad.

Pero el escándalo provocado está lejos de sofocarse, no sólo por la aparente nula seguridad de la empresa sino porque almacenaba datos de 2008, superando de lejos la recomendación más conservadora sobre el tiempo que puede una empresa almacenar los datos de usuarios en una situación similar.

TMG no es la única que queda en una posición bochornosa en este asunto. También el Gobierno francés, que como indica El País, al parecer no había impuesto ninguna medida concreta de seguridad a la compañía. Y de paso, hace que nos preguntemos cómo exactamente van a aplicarse las leyes similares, como la británica de Economía Digital o la Sinde española, en lo referente a seguridad, respeto a la privacidad y buenas prácticas.


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