Un acuerdo con EMI, posible victoria de Apple por la música en streaming

Aunque a veces se nos olvida, llegar el primero no es lo único importante en cuestión de tecnología. Puede que sea porque el software no esté listo, o porque el mercado no está preparado. O en el caso del entretenimiento, porque no tienes los socios necesarios.

El último rumor sobre Apple apunta a que la empresa podría haber cerrado un acuerdo con EMI, y estaría muy cerca de firmar como Universal y Sony. Esta noticia de Cnet coloca a Apple al frente de la carrera por convertirse en el gran servicio de música en streaming, que no es tanto una competición de velocidad como de obstáculos.

Amazon sorprendió a muchos hace unos meses al lanzar su Amazon Cloud Drive, un servicio de almacenamiento de música en la nube acompañado de un reproductor, que permite a los usuarios escuchar donde sea la música que tengan o compren. Después llegaba Google Music Beta, un producto similar para escuchar música en streaming.

Sin embargo, estos dos servicios tienen un gran defecto: no cuentan con apoyos de las discográficas. Unos porque no lo intentaron y otros porque desistieron ante las peticiones "poco razonables" de los grandes sellos, lanzaron su producto sin un servicio de radio a lo Spotify.

Apple aún no ha anunciado ni puesto nombre a su servicio de música en streaming. Pero si cuando por fin lo presente lo hace con una oferta de música ya disponible -es decir, que los usuarios no tengan que haber comprado o descargado antes las canciones – pocos dudan de su victoria en esta competición.

A falta de que se resuelva el misterio (tal vez sea este fin de semana, ya que se espera un evento sorpresa con motivo del 10º aniversario de sus Apple Store), y sepamos quién ofrece el servicio de música definitivo, podemos ir sacando una conclusión que sólo reafirma lo que ya hemos visto en los últimos años: el principal aporte de la industria discográfica a las nuevas formas de consumo y comercialización ha sido poner todos los problemas posibles, asfixiando la competición entre servicios de terceros y negándose a sacar los suyos propios.

Al oponerse o resistirse a todas las ofertas que podían competir con la piratería (impidiendo, por ejemplo, que la música de los Beatles se vendiera en iTunes hasta el año pasado) las discográficas han conseguido retrasar la innovación y la transición de su negocio, perdiendo por el camino el respeto y el interés de sus consumidores. Será interesante ver si la recién vendida Warner Music, en manos de empresarios de fuera del sector, reacciona igual ante los próximos desafíos tecnológicos.


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