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En China, los trabajos forzados también son online

Hemos oído hablar más de una vez de las "granjas de oro" creadas en países en desarrollo, donde miles de trabajadores pasan horas y horas jugando en red (por ejemplo, World of Warcraft o Everquest) para luego vender a usuarios occidentales sus trofeos o puntos virtuales, a cambio de dinero contante y sonante.

Hasta ahora pensábamos que en estas "granjas" funcionaban con empleados mal pagados, pero pagados al fin y al cabo. Sin embargo, un artículo en el diario británico The Guardian afirma que algunos de estos centros no son otra cosa que prisiones, donde los internos se ven obligados a cumplir unos trabajos forzados virtuales, para beneficio de sus carceleros.

Un ex convicto ha declarado al periódico que unos 300 presos jugaban en agotadores turnos de 12 horas, después de que los funcionarios a cargo de la cárcel comprobaran que les resultaba más rentable vender "oro" de estos juegos que encargar a los reos los trabajos físicos tradicionales. Si no cumplían su cuota, afirma el ex preso, recibían castigos físicos. Las autoridades niegan la acusación.

Juegos, servicios y demás nuevos aspectos de la vida online han creado oportundiades de negocio de lo más varipintas para los más dispuestos. Pero también han dado lugar a nuevas estafas, amenazas y, como en este caso, formas de explotación.

Sin embargo, para los jugadores occidentales que quieren comprar oro o armas virtuales a cambio de dinero real es muy difícil, si no imposible, determinar si quien les está vendiendo lo que quieren es una persona con iniciativa y tiempo libre, una empresa con sueldos bajos pero de la que los empelados pueden marcharse o un carcelero al mando de varios centenares.

Las dificultades aumentan si tenemos en cuenta que estas prácticas son trampas en el sentido estricto, y por lo tanto no pasan por la supervisión de los administradores del juego.


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