Los anuncios nos implantan recuerdos falsos

Nos intrigan, y a veces nos preocupan, los nuevos formatos publicitarios que parecen sacados de la ciencia ficción. Paredes que nos escanean, máquinas que nos dan helados sin sonreímos y demás ingenios tecnológicos. Pero quizá debamos preocuparnos más de nuestro propio cerebro.

Un estudio realizado en Estados Unidos indica que un buen anuncio puede engañar a nuestro cerebro para que piense que hemos probado ese producto tan bien descrito. Y no hace falta que pasen años, basta con una semana para que se mezclen los recuerdos.

Para el estudio, los sujetos fueron divididos en dos grupos. Unos leyeron una descripción muy detallada de una marca inventada de palomitas. Otros leyeron otra más superficial. Después, a algunos les dieron palomitas y a otros no.

La cuestión es que una semana después se les volvió a preguntar sobre el tema. Algunos de los que habían leído la descripción más breve y no habían probado la comida dijeron que sí la habían tomado.

Pero lo más llamativo es que los que habían leído la descripción más detallada tenían las mismas posibilidades de decir que la habían probado tanto si esto era cierto como si no. Es decir, el anuncio con más información les había hecho pensar que recordaban el sabor de las palomitas, aunque nunca las hubieran comida.

Quizá lo más alarmante para los que se crean insensibles a la publicidad es que paraconseguir recuerdos falsos -y de los que los sujetos de estudio estaban muy seguros- no hace falta conocer cada detalle de nuestra vida y nuestras búsquedas oniine, ni hacernos participar en una broma o una yincana. Basta con utilizar las palabras adecuadas.


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