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La revista Rolling Stone pasa del iPad

Aparentemente podría parecer que un soporte multimedia sería perfecto para una revista de música. Se pueden integrar las canciones de las que hablan los artículos, vídeoclips para promocionar nuevos discos o entrevistas en vídeo para combinar las escritas. Sin embargo, a la Rolling Stone no termina de convencerle el formato del iPad.

"Desde el punto de vista de los editores, creo que están locos al fomentarlo", comentó en una entrevista con AdAge Jann Wenner, cofundador de Rolling Stone. "Creo que se están apresurando antes de tiempo y mostrando poca confianza y fe en lo que tienen de verdad, su auténtico activo, que es la revista en sí, que sigue siendo un gran producto. Es un pequeño aditivo, no es el nuevo negocio".

Esos "locos" son desde Richard Branson y Rupert Murdoch, que han lanzado cabeceras creadas por y para el iPad, hasta el gran grupo Condé Nast, que ha lanzado cuidadas versiones adaptadas ala tableta de Apple de revistas veteranas como Wired o The New Yorker.

Sin embargo, Wenner señala que los ingresos por publicidad en el iPad son menores, y no bastan para cubrir las inversiones millonarias necesarias para reconvertir sus revistas al formato digital. Además, algo que Wenner no señala es que Apple se lleva un porcentaje de las suscripciones en el iPad, reduciendo aún más el margen de beneficio de los editores.

"Aunque el papel, la impresión y todo eso es caro, aún tenemos un buen margen de beneficio, mucho mayor que cualquer cosa que pueda preveer en el futuro cercano utilizando el iPad como sustituto. Mientras la gente quiera el producto en revista se lo ofreceremos", afirmó. "La gente lo atesora. Es algo a lo que aferrarse".

Poniendo de ejemplo a la -lenta- transición de la industria musical hacia los soportes digitales, Wenner afirmó que las ediciones para tabletas tardarán una o dos generaciones (de personas, no de dispositivos) en convertirse en la norma del sector editorial.

Atolondrarse por aparecer en el iPad, afirmó, es "una completa locura, inseguridad y miedo".

En estos tiempos de nuevas tecnologías y avances vertiginosos, quedarse dormido mientras otros avanzan puede ser tan peligroso para una empresa como lanzarse de cabeza a una tecnología que les causa más problemas de los que resuelve. Aún es demasiado pronto para saber quién tiene razón, pero las apuestas son altas, y es probable que el precio de los que pierdan sea todo su negocio.


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