Nokia se desploma en Bolsa

La historia de Nokia parece ser la de un coloso que cae lentamente, pero sin remisión. No sólo están perdiendo relevancia en smartphones de gama alta, sino que su prestigio está de capa caída, sus resultados también, y los inversores no tienen paciencia para lo que parece una empresa en decadencia.

Después de que la empresa anunciara esta semana un recorte en sus previsiones trimestrales, las acciones de la compañía caían un 17,5 por ciento, lo que según Cinco Días implica que desde la salida del iPhone al mercado en 2007, han perdido el 75 por ciento de su valor en bolsa.

Ni siquiera la alianza con Microsoft ha suavizado el golpe. Por un lado, porque los primeros Nokia con Windows aún están por llegar. Por otro lado, porque Nokia no parece decidirse a abandonar sus plataformas Symbian y MeeGo, que languidecen ante la fiebre de usuarios y desarrolladores por las plataformas iOS de Apple y Android de Google.

Además, Microsoft tiene sus propios problemas. Su software móvil Windows Phone 7 no ha conseguido ganarse la confianza de los usuarios, y lucha porque su última actualización consiga devolverles a la carrera por el mercado de los smartphones.

Todo esto ocurre mientras esperamos, ya sin mucha expectación, que los nuevos socios presenten una tableta capaz de competir con el tododopoderoso iPad, con el PlayBook de RIM o con la miltitud de modelos con Android, como el Xoom de Motorola o las Galaxy Tab de Samsung. O por lo menos, con la gama media de tabletas.

El último tropezón en bolsa ha coincidido además con el cierre de su tienda online en España. Nokia ha explicado su decisión señalando que la mayoría de los españoles compran sus dispositivos subvencionados por las operadoras, y no directamente a los fabricantes. El año pasado cerraron dos de sus tiendas físicas estrella en Nueva York y San Francisco.

Nokia se esfuerza por agarrarse a su posición de liderazgo como principal fabricante de móviles del mundo. Ha lanzado una edición especial de Angry Birds para su móvil C7, mapas en tres dimensiones y chips NFC, en un intento de seguir el ritmo del sector. Pero en cambio, lo que transmite es una sensación de que el gigante de la telefonía móvil se sigue hundiendo, poco a poco.


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